Paolo Lüers defiende "ser de izquierda"

Por Paolo Lüers*

La derecha salvadoreña sufre de una especie de ceguera que le hace imposible ver a un hombre independiente aunque lo tenga en frente. Hablan y hablan y hablan de la necesidad de poner las instituciones judiciales —Fiscalía, Corte Suprema— en manos de profesionales independientes, pero no son capaces (o dispuestos) de reconocer entre los candidatos a los pocos que verdaderamente son independientes de amarres partidarios.

No reconocen a un hombre independiente aunque lo tengan en frente. O como dirían los gringos: “They wouldn’t recognize an independent if he jumped up and bit their ass…”

La derecha está tan acostumbrada de ver en Fiscalía y Corte personeros que actúan en dependencia de los poderes, que simplemente ya no cree en el concepto de independencia. En sicología, eso se llama proyección: “mecanismo de defensa por el que el sujeto atribuye a otras personas los propios motivos, deseos o emociones.”

Han manoseado por tanto tiempo la independencia de las instituciones que ya no se pueden imaginar que existen personalidades que realmente sean independientes.

Sí existen. Existen a plena vista, en las listas que tienen en su poder los diputados para escoger al fiscal y a los magistrados de la Corte. Se llaman Henry Campos y Sidney Blanco. En vez de seguir entrampando la elección del fiscal general, con los graves daños que esto causa a la institución, la derecha debería unánimemente apoyar a Henry Campos. Debería reconocer a un hombre por su independencia y valentía y proveerlo de un mandato fuerte y multipartidario.

Igual, en el debate sobre la elección de magistrados, el juez Sidney Blanco debería recibir en la Asamblea el mismo apoyo casi unánime que ya le han expresado los abogados del país en su elección.

¿Cual es el pecado de estos dos profesionales que impide que la derecha los apoye? Principalmente que han sido los acusadores contra los asesinos de los padres jesuitas, en el juicio histórico del año 1991. Pero disculpen, ¿qué muestra más contundente de valor, independencia y carácter podemos pedir a profesionales del derecho que haber acusado, en plena guerra, a unos militares, a pesar de presiones, chantajes, amenazas?

“Ahh, pero son de izquierda.” Momento, Sidney Blanco y Henry Campos no acusaron a los militares desde una posición de izquierda, sino simplemente por que era su deber como fiscales y como profesionales del derecho.

“Ahh, pero renunciaron a la fiscalía para convertirse en los representantes legales de los familiares de las víctimas, pagados por la UCA”. ¡Vaya pecado! Renunciaron porque su sentido de profesionalismo e independencia no les permitía seguir en la fiscalía cuando sus superiores cedieron a la presión del Alto Mando.

“Ahh, pero de todos modos son de izquierda.” ¿Y qué? Sí, son de pensamiento izquierda, son de comportamiento progresista, no son conservadores. Pero nunca han militado en ningún partido. Nunca han dado muestras de responder a lineamientos partidarios. Nunca han puesto ideología encima del derecho.

Cuidado, no nos confundamos: Lo que descalifica a una persona como candidato a fiscal general o magistrado de la Corte Suprema de Justicia no es que tenga pensamiento de izquierda o de derecha. Lo que los descalificaría es militancia, es vinculación orgánica con un partido. Por eso expresé que alguien que ha sido máximo dirigente del FMLN, como Fabio Castillo, no debería ser magistrado, a pesar de sus indudables cualidades como jurista.

Hay otra cosa que nuestra derecha debería aprender lo más antes posible: Si quieren fiscales o magistrados que de verdad sean vigilantes frente a un gobierno del FMLN y sus posibles tendencias antidemocráticas, búsquenlos entre los pocos que representan la izquierda crítica, democrática e independiente.

En este sentido, Henry Campos es el candidato más idóneo para la Fiscalía. Debería recibir apoyo unánime de derecha e izquierda, para un mandato inequívoco de convertirse en el garante del Estado de Derecho. Es absurdo que la Asamb

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