Cannes aplaude triunfalmente al dúo Loach-Cantona y abuchea a Von Trier

CANNES, Francia (AFP) – Un día de cara y cruz: el Festival de Cannes aplaudió el lunes triunfalmente la película “Looking for Eric” del británico Ken Loach, con el futbolista francés Eric Cantona como santo salvador de hinchas, mientras que “Anticristo” del danés Lars Von Trier recibió escasos aplausos, rápidamente cubiertos por los abucheos.

“Looking for Eric” cuenta la historia de Eric Bishop (Steve Evets), cartero de Manchester, cuya vida mediocre lo lleva al borde de la depresión. Sin mujer, Eric vive con sus dos hijastros adolescentes, que apenas se relacionan con él y frecuentan personajes inquietantes.

Su hija de un primer matrimonio le reprocha que no la ayude, y su banda de amigos, todos ellos hinchas del equipo de la ciudad, no logra devolverle el más mínimo gusto por la vida.

Otros le pondrían velas a San Antonio, Eric habla con un tocayo, el futbolista Eric Cantona, cuya figura, en un cartel tamaño natural, ocupa la pared de su habitación.

Y un día, Cantona se le aparece para prodigarle consejos a través de sus conocidos refranes, a menudo inventados y desopilantes, y decide entrenarlo para que recupere la forma física y mental.

Ken Loach, cineasta conocido por sus películas trágicas de temas históricos y sociales, como “Tierra y libertad”, “La canción de Carla” o “El viento que agita la cebada”, por la que obtuvo la Palma de Oro en 2006, brilla con la misma excelencia en esta comedia, en la que no olvida empero sus temas predilectos.

Detrás de su risueña trama hay una pintura de los barrios populares e incluso una denuncia de la deriva financiera del fútbol y de los precios prohibitivos de las entradas a los estadios.

La película enternece y hace reír a carcajadas. El público de Cannes aplaudió a menudo durante la proyección los diálogos de Cantona, perfecto en su propio rol de ídolo que no vacila en reírse de sí mismo.

Una vez terminada, recibió la más fuerte ovación otorgada hasta ahora en esta edición del Festival.

Reacción totalmente opuesta provocó Lars Von Trier con su “Anticristo”, que decepcionó tanto más cuanto era una de las más esperadas de la selección. Pocos aplausos y un fuerte abucheo siguieron a la palabra fin.

El propio cineasta danés contó que hizo la película como “terapia” después de haber sufrido una fuerte depresión y utilizó para hacerla “la mitad de sus capacidades físicas e intelectuales”. Esta frase, poco deferente para sus actores y su equipo, explica sin duda el resultado.

Interpretada por el norteamericano Willem Dafoe y la francesa Charlotte Gainsbourg, la película narra el luto de una pareja después de la muerte de su hijo. El hombre decide asumir como psicoterapeuta el tratamiento de su esposa, profundamente traumatizada y culpabilizada.

Los dos se refugian en una cabaña perdida en medio de un bosque, llamado Edén, un diabólico paraíso en el que la naturaleza se torna cada vez más amenazante, y la mujer cada vez más violenta y enajenada.

Después de una primera parte, magistralmente filmada (la muerte del hijo, que cae por la ventana mientras la pareja hace el amor, los intentos de reconstrucción de la relación tras el drama), Lars Von Trier cambia de registro, pasando al cine de terror, a las imágenes “gore” y a una violencia chocante y gratuita, con insoportables escenas de tortura y mutilación sexual.

Todo ello enmarcado en referencias, tintadas de misoginia, a las cazas de brujas medievales y a la maldad intrínseca de la naturaleza.

Lars Von Trier, creador del “dogma” cinematográfico y asiduo participante del Festival de Cannes, donde presentó numerosas películas (“Breaking the waves”, “Dogville”, “Manderlay”…), obtuvo la Palma de Oro en 2000 por el deslumbrante melodrama musical “Bailando en la obscuridad”.

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