Funes con los sobalevas de Washington

Por Carlos A. Velásquez Blanco

Hace unos días visitó la capital estadounidense el presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, quien sostuvo reuniones de alto nivel con ejecutivos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Funes aprovechó para reunirse con las estructuras del partido FMLN del área metropolitana. Además, acudió a una cena privada con los empresarios del Movimiento Ciudadano “Amigos de Mauricio Funes” y algunos igualados que aterrizaron como paracaidistas. El evento se realizó en un restaurante de “caché” en el corazón del barrio Latino en Washington.

La cena privada con empresarios Amigos de Mauricio ha tenido repercusiones negativas por parte de varios condiscípulos efemelenistas ortodoxos de hueso colorado. Esto debido a que, a dicha actividad fueron invitados (y otros que también se filtraron) miembros hipócritas del partido ARENA, que antes de las elecciones presidenciales denigraban a Funes; lo tildaban de títere de los comunistas; aparte, patrocinaron con grandes cantidades de dólares la campaña de miedo que ejerció el partido de derecha en las últimas elecciones.

En esa noche los opositores del partido de izquierda degustaron buena comida, vino, postres foráneos y posteriormente hicieron línea para fotografiarse con Mauricio Funes. ¡Púchica! “que folclóricos somos nosotros los salvatrucos”.

Según fuentes fidedignas, los empresarios detractores del partido de izquierda llegaron al convivio íntimo para abogar a favor de la actual diplomática de El Salvador en Washington, la señora Ana Margarita Chávez, para que el presidente electo Mauricio Funes mantenga a la funcionaria en la posición de cónsul general en su nuevo gobierno.

Es increíble ver hasta donde han llegado estos individuos mojigatos: Interceder por un burócrata; buscando sus dividendos personales.

Conforme manifiesta un buen sector de la colectividad salvadoreña, un empresario llegó a respaldar a la cónsul, por la razón que atesora intereses personales en el consulado. En otras palabras, posée su propia empresa; propietario de unas pantallas de publicidad (en donde se anuncian compañías de gran envergadura); además, el servicio de imprimir copias de documentos a los compatriotas que las requieren en sus gestiones consulares.

Ahí están las razones palpables de por qué este empresario no desea el cambio de la funcionaria, sus “chanchadas” saldrán a la luz pública y su negocio se vendrá a pique. Por tal motivo, el fulano llegó catrín con otros amigos a la fiesta, tratando de persuadir al presidente electo que le escuchara sus súplicas.

Desde una perspectiva personal creo que la diplomática Ana Margarita Chávez ha ejercido una labor aceptable; mujer afable y carismática con la diáspora, siempre con el instinto genuino de echar una mano a su prójimo.

Aunque un grupo de coterráneos y medios de comunicación salvadoreños la han señalado como una burócrata a quien le encanta codearse con la clase distinguida, robar cámara e invertir la propoganda consular (el dinero del pueblo salvadoreño) en los medios no cuzcatlecos como: la única radio FM latina que a menudo hace un papel ridículo para llamar la atención con el palurdo locutor de las mañanas.

Asimismo, con un semanario que es dirigido por un tío español que en varias ocasiones le publican notas periodísticas en donde la vanaglorian y le llaman la “cónsul cachimbona”, cosa que a ella le fascina escuchar.

Por las coyunturas ya mencionadas, los medios de comunicación salvadoreños en Washington (locutores, gerentes de semanarios, revistas y representantes de ventas); no visualizan con buenos ojos la actitud de la actual cónsul que prefiere congratularse y “besar traseros” de los comunicadores extranjeros, en vez de aportar o distribuir ecuánimemente la propaganda gubernamental con los medios salvadoreños locales.

En unas semanas tendremos nuevo gobierno en El Salvador. Esperamos que Mauricio Funes y la nueva Can

You must be logged in to post a comment Login