Ciro Cruz Zepeda la antítesis del cambio en El Salvador

Por Daniel Joya

Es paradójico que cuando el pueblo se decide por democratizar la clase política vaya en dirección contraria; mientras el ejecutivo avanzó la Asamblea Legislativa retrocedió con uno de los nombramientos más controversiales del presente siglo: Ciro Cruz Zepeda investido presidente del Congreso por el nuevo bloque de oposición.

A escasos días para que Mauricio Funes asuma la Presidencia de la República de El Salvador, junto a las celebraciones jubilosas del triunfo de la izquierda, luego de la dificultosa lucha armada y casi dos décadas de esfuerzo electoral, las cosas parecen seguir cuesta arriba.

Al nuevo gobierno le espera una Asamblea copada por la derecha y con claros síntomas de abusar de su poder de veto. Ciro Cruz Zepeda, una momia política de la vieja guardia, se parapeta en su cómoda silla presidencial, con cinismo maquiavélico, demostrando que la derecha aun retiene cuota significativa de poder.

¿Quién es este grotesco personaje manipulador de un partido revivido por decreto, luego dividido y ocupando un distante tercer lugar en la lista de preferencias electorales?

Indagando, como de costumbre, para mi sorpresa, no encontré mayor cosa sobre el oscuro personaje, ni tan siquiera un intento de biografía que maquillara en Wikipedia su vil trayectoria de prostitución política. Así que, con pedazos de algunos artículos periodísticos, decidí armar un poco del perfil sobre el susodicho sinvergüenza.

Nacido en 1946, en Jutiapa, departamento de Cabañas, Ciro ha hecho de la Secretaría General del PCN su casa con corredor, usando al instituto político para su propia hacienda. En cuanto a su educación, maestro de educación primaria, con efímera experiencia en las aulas, y ¡gracias a Dios!, sino imaginémonos cuantas mentes de cipotes habrían sido atrofiadas con su descarado pragmatismo.

Dirigente, antes que líder, de un partido en decadencia y apéndice de Arena, resucitado para satelitar y armar contubernios, Cruz Zepeda podrá ser acusado de haber vendido sus principios; sin embargo hay que reconocerle su trayectoria pecenista desde los tiempos de Fidel Sánchez Hernández, y quizás por eso se aferra a las turbias prácticas del pasado.

Ciro Cruz Zepeda es el hombre que por sus mezquinos intereses personales desde hace mucho enajenó su alma al partido Arena y ahora por componenda y no por derecho adquirido pasó a ocupar la presidencia de uno de los tres órganos del estado. Este personaje conocido, pero distante de ser popular, usurpó el sitio que por tradición pertenecía al partido mayoritario (en esta ocasión el FMLN).

¿Como podría hablar la derecha de oposición constructiva cuando solamente sus votos (47 para ser exactos) hicieron presidente de la Asamblea al mismo que en tiempos de D’Aubuisson fuese destituido de la Corte de Cuentas por indicios de corrupción?

Diputado del PCN desde 1991, ocasionalmente vicepresidente de la Asamblea y secretario de la Junta Directiva, Ciro Cruz Zepeda presenta la serenidad de cualquier truhán o asesino en serie y parece no ofuscarse con su imagen amoral. Cual cascabel del camino, controla las emociones antes de dar la venenosa estocada.

Ciro Cruz Zepeda, un político desgastado que ha sabido mantenerse por el sistema de residuos y las componendas con sus secuaces del mismo bando, amenaza con ser una lanza que sin tener méritos punzará contra el cambio en nuestro querido El Salvador.

* Daniel Joya
Abogado salvadoreño desde la diáspora.

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