Obama se prepara para abrir de nuevo el controvertido debate migratorio

WASHINGTON (AFP) – Por tercera vez en tres años, Estados Unidos se dispone a abrir el espinoso debate sobre cómo legalizar a unos 12 millones de indocumentados y poner en orden su legislación migratoria, en medio de una recesión económica que no va a poner las cosas fáciles.

El presidente Barack Obama recibirá el 8 de junio a congresistas republicanos y demócratas en la Casa Blanca, para abrir simbólicamente el debate antes de presentar su propia propuesta, informó el miércoles una fuente de la presidencia a la AFP.

“La idea es empezar un diálogo sobre la política migratoria, para tener debates sustantivos más adelante este año”, explicó el miércoles con cautela esa fuente en la Casa Blanca, bajo anonimato.

Se trata de intentar unir esfuerzos para una reforma que legisladores y expertos en migración consideran necesaria, aunque con puntos de vista diferentes.

Obama, que mantiene su promesa de cambio profundo en Washington a pesar de crecientes obstáculos, tiene abiertos varios frentes legislativos en el Congreso, en los que ha sufrido ya algunas derrotas.

La cautela es de rigor respecto a la reforma migratoria, que fracasó, a pesar del apoyo del presidente George W. Bush y de destacadas figuras legislativas, en 2006 y en 2007.

Obama ha dicho públicamente que quiere hallar una forma segura de sacar de las sombras a esos millones de indocumentados, sin que ellos signifique la ciudadanía automática para todos ellos.

Unos dos tercios de esos 12 millones de indocumentados son de origen hispano, la minoría más activa a la hora de impulsar el debate migratorio en el Congreso y en las calles de las ciudades estadounidenses.

Los hispanos fueron también esenciales para la victoria de Obama en noviembre.

La reforma debe también abrir una vía para la reunificación familiar, aclarar en qué condiciones pueden venir los trabajadores temporales y cuáles son sus derechos fiscales o laborales, entre otros.

“El sistema migratorio está atascado. Cada año, el número de familiares (de un trabajador extranjero en Estados Unidos) que piden un visado supera el número de visados posible”, recordó el jueves la organización hispana La Raza.

Pero los desafíos por delante son también considerables.

“Imaginemos que 12 millones de ilegales piden una amnistía. El último proyecto (de ley) de 2007 preveía que las peticiones fueran recibidas en un año”, lo que significa 48.000 peticiones al día, advirtió Kris Kobach, un profesor de la universidad de Missouri, en una reciente audiencia en el Congreso.

A pesar de las dificultades, las iniciativas legislativas vuelven a acumularse en el Congreso. Los defensores de la reforma, como el legislador demócrata Luis Gutiérrez, están efectuando desde hace semanas giras por todo el país, para volver a provocar una movilización popular, como durante las manifestaciones contra las redadas policiales de 2007.

Pero Estados Unidos se halla ahora en recesión, y no es el momento ideal para abrir un debate, reconocen los observadores políticos.

“Claramente tenemos que trazar una línea entre permitir que la nación sea inundada con inmigrantes (…) y por otro lado, que se inmobilice sin la necesaria competencia”, explicó recientemente el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, en otra audiencia ante el Congreso.

“Estados Unidos siempre fue capaz de absorber oleadas de migrantes (…). Pero hay que reconocer que las transiciones siempre han sido más difíciles de lo que creíamos”, añadió.

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