En Bolivia “es bien difícil vivir del cine”, dice productora Alba Balderrama

CANNES, Francia (AFP) – Única profesional boliviana invitada por el Pabellón de los Cines del Mundo, la productora Alba Balderrama participó en el Festival de Cannes en busca de financiación exterior para el proyecto “Los viejos”, que será el segundo largo de Martín Boulocq.

“Una búsqueda personal e íntima del director sobre la imposibilidad de comunicarnos. La película trata del retorno a la tierra, a la familia, al núcleo, como una posibilidad de salvación para el mundo moderno”, explica la joven productora a la AFP.

Toño, un joven de 26 años, regresa al país. Años atrás, cuando vivía con sus tíos, tuvo una relación con su prima y tuvo que marcharse. Entre tanto, el país ha cambiado, el pueblo familiar sigue siendo tranquilo pero ha empezado a crecer porque hay pozos del petróleo y gas.

Roberto Guilhon, actor no profesional que aparece en la segunda parte de “Che”, de Stven Soderberg, encarnará a ese Toño que “como la gente de su edad, es hijo de la dictadura, de las utopías de sus padres, y la nueva generación está un poco desencantada, no tiene algo sólido en que creer”, explica.

Con la llegada del presidente Evo Morales “ha cambiado la noción de la identidad de todos, la juventud se está replanteando de dónde es, quién es, a qué cultura pertenece”, abunda la productora boliviana.

Hace un balance positivo de su paso por Cannes, más en el terreno de los festivales que de posibles coproductores. “Nuestra estrategia de coproducción es aliarnos con compañías de países que están cerca de Bolivia y luego buscar juntos una coproducción más grande”, detalla.

Hasta ahora, Balderrama ha recabado fondos en Bolivia y Argentina, para cubrir el rodaje. En Bolivia será una inversión privada. “En realidad, el apoyo público al cine es nulo. Las dos únicas fuentes públicas de la película podrían ser los fondos Ibermedia o Conacine, que viene del Tesoro Nacional de la República”, explica.

“El Conacine concede un préstamo a devolver cuando la película se estrena. Muchos cineastas no han pagado al Conacine, la deuda es de casi 994.000 dólares, y acaba de cerrar sus puertas”, precisa. “Y a Ibermedia no podemos aplicar porque el país no ha pagado sus cuotas desde el 2002”, añade.

Balderrama empezó como productora de documentales y en 2000 impulsó un grupo alternativo de cineastas jóvenes que practicó la “guerrilla cine”.

Ahora trabaja como productora cultural en Cochabamba, La Paz y Santa Cruz. Organiza festivales de arte contemporáneo y teatro al tiempo que acaba de terminar un documental. En Bolivia “es bien difícil vivir del cine”, asevera.

Boulocq, de 29 años, que cursó estudios en la Escuela de los Andes fundada por el cineasta Jorge Sanjinés, filmó “Lo más bonito y mis mejores años” en 2005 en su Cochabamba natal.

Coproducida con una compañía norteamericana de Los Ángeles, la película tuvo unos 100.000 espectadores, “que no es mucho porque en Bolivia hay mucha piratería”, comenta Balderrama.

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