Ya salió el peine…

Por Teresa Gurza

Confieso que me he vuelto muy mal pensada; y que cuando oí y leí tanta alharaca gubernamental a propósito de la influenza, me pregunté que estaría pasando además de esa gripa, que en esos momentos era sólo porcina sin sigla alguna.

Y más me intrigó el que a los pocos días, los funcionarios de la administración calderonista pasaron sin más ni más del tapabocas, a la corbata; del estornudo en el codo, al saludo de mano; y de la emergencia nacional, a la vuelta “a la normalidad”; cualquier cosa que esto sea.

En toda la situación había algo que no me cuadraba, sin que eso quiera decir que no considere que la situación de salud fue y sigue siendo grave.

Pero me cayó el veinte y las cosas se me aclararon, al ver a Carstens transitar en poco tiempo del catarrito al hoyo de los 300 mil millones; que según dijo a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, son el déficit en el gasto del gobierno.

Comprendí entonces, que aunque fuera real la preocupación del Presidente por la enfermedad, al gobierno le caía de perlas tener algo a lo que echar la culpa por esos millones que ahora se quieren juntar con el fondo petrolero, nuevos impuestos y quién sabe que más argucias.

Y no es invención, porque Carstens dijo claramente a la Comisión Permanente del Congreso, que para cubrir lo que falta se recurrirá al Fondo de Estabilización Petrolera, a los seguros de cobertura y a los excedentes del BdeM.

Y anunció textual: “Ya no hay más recursos para aplicar nuevos programas anticrisis”; y que la situación en 2010, será “más complicada”.

Por primera vez desde que se inició el actual gobierno panista, alguien de adentro coincide con los analistas económicos y estudiosos de la política, que llevan años advirtiendo que los datos que se tienen sobre la situación en que se encuentra la economía mexicana, son peores de lo previsto.

Las palabras de Carstens me hicieron entender que el gobierno está muy lejos de querer responsabilizarse por el desastre al que ha llevado al país y su economía.

Y como no pueden echarse la culpa solos, primero se la echaron a la crisis; y ahora, a la influenza.

Incluso el secretario de Salud propuso ya en la Organización Mundial de la Salud, la creación de un fondo para los países más afectados por pestes y enfermedades, forma poco elegante de pedir dinero para México.

Pero ambos secretarios debían primero ponerse de acuerdo con su jefe; porque más tardan ellos en hablar de hoyos y de fondos de compensación, que el Presidente en desmentirlos y asegurar que “en materia económica, México va perfecto“; y que somos ejemplo para muchos países tanto desarrollados, como de los otros.

Y también lo desmienten los periódicos; que publican a diario titulares como “Se nos cayó la recaudación”; “de enero a abril se desplomaron en un 60 por ciento los ingresos de Pemex”; “Pemex calcula que dejó de percibir 9 mil millones de dólares”. Pemex enfrenta las peores cifras de exportación petrolera de las últimas tres décadas”; “se dispara la canasta básica”; “ tiendas de autoservicio retiquetaron los precios de jitomate, leche, huevo, fríjol y frutas”.

Y siguen: “la Concamin estima que ha habido en su gobierno una pérdida de 600 mil empleos en 2009; 50 por ciento de ellos en la industria”; “según la Inegi, en abril cayeron el 35 punto seis por ciento las exportaciones de mercancías en abril”; “las remesas cayeron en más del 20 por ciento”; “de enero a abril se desplomaron el 60 por ciento los ingresos de Pemex”.

Etcétera, etcétera, etcétera…

Pero lo peor, es que ni el mismo Presidente se pone de acuerdo con él mismo en lo que dice; o que cambia de parecer en horas.

Así, el 18 de mayo reconoce “momentos muy difíciles” para el país; y dos días después, afirma que México es uno de los países más competitivos a escala mundial y pronostica que la economía mejorará en los próximos trimestres.

En fin, ya veremos en

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