Declaraciones de Obama al nominar a Sotomayor a la Corte Suprema

10:13 A.M. EDT

EL PRESIDENTE: Gracias. Bueno, yo también estoy entusiasmado. (Risas.)

De las muchas responsabilidades que le concede la Constitución al Presidente, hay pocas más serias o de mayor importancia que la elección de un juez para la Corte Suprema. Los miembros de nuestro tribunal más alto son elegidos de manera vitalicia, y a menudo siguen prestando servicios muchos años después de terminar el mandato del Presidente que los nombró. Y tienen a su cargo la crucial tarea de aplicar principios que fueron plasmados en el papel hace más de 20 [sic] siglos para responder a los más complejos asuntos de nuestros tiempos.

Así que no me tomo esta decisión a la ligera. La tomé sólo después de profunda reflexión y meticulosa deliberación. Si bien hay muchas cualidades que admiro en jueces de todo el espectro de la filosofía judicial y que busco en mi candidato, hay algunas que sobresalen en importancia, y quisiera mencionarlas.

Ante todo, se requiere un intelecto riguroso, un dominio absoluto de la ley y la capacidad de concentrarse en temas clave y proporcionar respuestas claras a complejos asuntos legales. En segundo lugar, se requiere reconocer los límites de la función judicial, entender que la función del juez es interpretar, no crear leyes; dictar sentencia sin influencia ideológica o política, sólo con el compromiso de impartir justicia de manera imparcial, respetar los precedentes jurídicos y tener la determinación de aplicar fielmente la ley a los hechos en cuestión.

Estas dos cualidades son esenciales, en mi opinión, para todo el que sea miembro del tribunal más importante de nuestra nación. Sin embargo, estas cualidades no son suficientes. Necesitamos algo más. Como dijera alguna vez el juez supremo Oliver Wendell Holmes: “La ley cobra vida no por lógica, sino por experiencia”. Experiencia con obstáculos y barreras, dificultades e infortunio; la experiencia de insistir, persistir y finalmente superar esas barreras. Es la experiencia lo que le puede dar a la persona el don de saber tratar a todo tipo de gente y un sentido de compasión, la comprensión de cómo funciona el mundo y cómo vive la gente promedio. Y por eso, es un ingrediente necesario para el tipo de justicia que necesitamos en la Corte Suprema.

El proceso de analizar y seleccionar al sucesor del juez Souter ha sido riguroso y cabal, y definitivamente, una de las razones es que el propio juez Souter ha establecido un alto estándar con su formidable intelecto, sentido de equidad y decencia. He solicitado los consejos de miembros del Congreso de ambos partidos, entre ellos todos los miembros del Comité Judicial del Senado. Mi equipo se ha puesto en contacto con expertos en derecho constitucional, organizaciones de defensoría y colegios de abogados que representan una variedad de intereses y opiniones. Y quiero darles las gracias a los miembros de mi equipo y gobierno que han trabajado tan arduamente y han dedicado tanto de su tiempo a este esfuerzo.

Tras concluir este exhaustivo proceso, he decidido nombrar a una mujer impresionante que considero será una gran jueza [de la Corte Suprema]: la jueza Sonia Sotomayor del gran estado de Nueva York. (Aplausos.)

Durante una distinguida carrera de tres décadas, la jueza Sotomayor ha trabajado en prácticamente todos los niveles de nuestro sistema judicial, lo que le ha dado enorme experiencia y una amplitud de perspectiva que será invaluable como jueza de la Corte Suprema.

Es un reflejo de sus cualidades y sus calificaciones el hecho de que la jueza Sotomayor haya sido nombrada a la Corte Federal de Distrito por un Presidente republicano, George H.W. Bush, y ascendida a la Corte Federal de Apelaciones por un demócrata, Bill Clinton. Apenas cruce el umbral, aportará más experiencia judicial y una experiencia más variada como litigante que cualquier otro de los actuales jueces supremos al momento de su nombramiento a la Corte Suprem

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