Christian Lacroix víctima de la crisis económica

PARIS (AFP) – Una de las más emblemáticas firmas francesas de moda, la casa Christian Lacroix, vendida en 2005 por el consorcio líder mundial del lujo LVMH a un grupo norteamericano, se declaró el jueves en suspensión de pagos, víctima de la crisis económica.

La casa de alta costura y de prêt-à-porter de lujo anunció oficialmente que “presentó en el Tribunal de Comercio de París una declaración de suspensión de pagos”, afirmando al mismo tiempo que va a proponer al mismo “un plan de continuación” y el mantenimiento de la actividad entre tanto.

Según un portavoz de la firma, el Tribunal tomará su decisión en un plazo de una semana.

El modista Chistian Lacroix no pudo ser contactado el jueves para obtener su reacción, pero, según un especialista del mundo de la moda que pidió el anonimato, la razón de esta situación “se encuentra en el hecho de que se ha empujado a Lacroix a convertirse en una marca, cuando lo que se necesita es que él siga siendo un creador”.

El anuncio de la suspensión de pagos de la firma es otro duro golpe para la casa creada en 1987 por Christian Lacroix, hoy de 58 años de edad, con la ayuda del grupo LVMH de Bernard Arnault.

Cada una de las colecciones del creador de moda es esperada y saludada, pero la fiesta de las pasarelas y su moda barroca, en la que mezcla influencias de todas las épocas y todas las geografías, no producen beneficios.

Un dato significativo es que por la casa Lacroix desfilaron once presidentes durante la era Arnault, mientras que no se lograba la transcripción de la alta costura del creador en prêt-à-porter más accesible.

Las relaciones se hicieron cada vez más tensas entre LVMH, grupo mundial experto en marketing planetario, y Lacroix, creador que considera la moda como un medio para cultivar la diferencia.

Después de ser adquirida en 2005 por la empresa familiar norteamericana Falic, la casa pasó a ser una PME de 125 asalariados y emprendió un “plan ambicioso a largo plazo para reubicar la marca en el mercado del prêt-à-porter de lujo, en total adecuación con la imagen de sus colecciones de alta costura”.

Concretamente, la marca suprimió las declinaciones menos lujosas y retomó directamente los accesorios. Asimismo, abrió dos tiendas propias en Estados Unidos (Nueva York y Las Vegas).

Pero Lacroix tiene solamente cuatro tiendas propias (las dos de Estados Unidos y dos en París), contrariamente a las otras grandes marcas de lujo, que disponen de verdaderas redes de distribución que generan beneficios.

La casa Lacroix vende principalmente en 200 tiendas multimarcas de todo el mundo.

La crisis económica hizo que las ventas de la colección invierno 2009-2010 registraron una caída de 35%, según una fuente bien informada.

El año pasado, la firma había registrado 10 millones de euros de pérdidas, a comparar con una facturación de 30 millones de euros.

“Nosotros queremos continuar, pero las dificultades inherentes a la crisis en el mercado del lujo redujeron considerablemente nuestros ingresos”, declaró el presidente de Christian Lacroix SNC, Nicolas Topiol, citado en un comunicado.

De manera general, toda la industria del lujo sufre las repercusiones del contexto mundial difícil, e incluso los grandes grupos, como LVMH y PPR, registraron caídas de las ventas en el primer trimestre del año.

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