En América Latina la crisis es "una bomba de tiempo", advierte AI

LONDRES (AFP) – La crisis económica es “una bomba de tiempo”, que profundizará la “dramática situación de los derechos humanos” en América Latina, que es “la región con más desigualdes en el mundo”, subrayaron el miércoles en Londres responsables de Amnistía Internacional.

“La crisis económica está sólo en estado de desarrollo, y su impacto va a ser mayor en unos años”, declaró a la AFP Javier Zuñiga, uno de los responsables de Amnestía Internacional (AI) para la región de América Latina.

“Estamos hablando de una bomba de tiempo”, advirtió el especialista, subrayando que el impacto de la crisis profundizará “la dramática situación” de los derechos económicos, civiles y políticos en la región.

Judith Arenas, que elaboró también el informe sobre América Latina de AI, publicado el jueves en Londres, coincidió que el impacto de la crisis se sentirá durante muchos años en la región, golpeando en particular a los sectores más vulnerables: las comunidades indígenas, rurales, las mujeres.

“Por ejemplo, las remesas, que en algunos países latinoamericanos es el primer rubro de la economía, ya disminuyeron, a causa de la desaceleración económica en Estados Unidos, lo que ha repercutido en recortes de los pocos programas sociales que había”, señaló Arenas, en entrevista con la AFP.

“Y en Centroamérica, la violencia de las maras ha aumentado, a raíz del aumento de las deportaciones, estimuladas por el desempleo acentuado por la crisis”, añadió.

Zuñiga enfatizó también que la alta concentración de la riqueza que prevalece en Latinoamérica, comparada con otras regiones, provoca inestabilidad y tensiones.

“Unas 70 millones de personas viven en la región con menos de un dólar al día. Y eso claro que crea tensiones”, señaló Zuñiga, agregando que la crisis ha generado un incremento del número de personas privadas de bienes fundamentales como salud y educación.

El especialista observó que “países como México han reportado ya bajas en sus tasas de crecimiento” económico, lo que golpeará a los sectores más vulnerables, intensificando su descontento.

“Lo más indignante de todo esto”, se quejó Zuñiga, “fue comprobar cómo cuando se desencadenó la crisis del sector bancario y financiero, los gobiernos, llenos de pánico, destaparon trillones de dólares para salvarlos, sin echar una mirada a la parte baja de la pirámide social, que sigue sufriendo”.

“Antes de la crisis, los gobiernos decían que no había dinero para proyectos sociales, y el FMI imponía condiciones de reducción de gasto público. Pero ahora, con la crisis, los gobiernos incitan a gastar dinero y se comprometen a desembolsar billones de dólares para apoyar al sector financiero”.

“Pero si hay dinero para los bancos, ¿cómo es que no hay dinero para la salud, la educación, para combatir la pobreza?”, planteó Zuñiga, vaticinando que los sufrimientos de los sectores más vulnerables se traducirán en un fuerte descontento y en movimientos sociales que provocarán inestabilidad política.

“Ya hubo numerosos ejemplos de movimientos sociales que reflejan el descontento de la gente. Hubo saqueos en Haití, marchas en Colombia de parte de los campesinos, movilizaciones en Brasil. Y esas manifestaciones de descontento tenderán a multiplicarse, con el impacto de la crisis”, advirtió.

En su informe, AI denunció también que la “impunidad cotidiana” sigue caracterizando a la región, además de los abusos y la violencia endémica.

“En todos los países la policía sigue haciendo arrestos arbitrarios, en muchos hay ejecuciones extrajudiciales, y en Colombia sigue habiendo desapariciones forzadas”, subrayó Arenas.

El informe de AI subraya que sin embargo hubo algunos progresos en la región, como el que el ex presidente peruano Alberto Fujimori fuera condenado por 25 asesinatos.

También se han registrado “algunas victorias de grupos campesinos que han recuperado sus derechos en Brasil y en Paraguay, y en Argentina se sometió a juicio a

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