La desempleada escocesa Susan Boyle ya se ganó un lugar en la leyenda

LONDRES (AFP) – La desempleada escocesa Susan Boyle, cuya voz prodigiosa dejó boquiabierto al jurado de un concurso televisivo, se enfrenta el sábado a la final, pero gane o pierda, su lugar está asegurado en la historia de la música y del internet, donde 60 millones de personas ya la escucharon.

Boyle, una solterona que a sus 48 años “nunca ha sido besada” y que vive sola, con su gato Pebbles, salió para siempre del anonimato cuando participó hace tres semanas en “Britain’s Got Talent”, un concurso de la televisión británica ITV.

Ese día, el jurado y el público – cuyo cruel menosprecio por la mujer despeinada, sencillota y algo gorda había quedado patente – parecieron anonadados cuando Boyle se lanzó a cantar, con voz que envidiarían los ángeles, “I Dreamed a dream”, tema de la obra musical “Los Miserables”.

En cuestión de días, el vídeo en YouTube – donde el jurado se ríe con sarcasmo cuando Boyle dice, con el fuerte acento de su aldea escocesa, que su sueño es convertirse en una famosa cantante profesional, pero luego queda estupefacto, al escucharla cantar – dio la vuelta al planeta.

En la primera semana tras su presentación, 100 millones de personas habían visto el vídeo, según cálculos de la firma Visible Measure, que monitorea la audiencia en Internet, y que vaticina que ese clip será uno de los más vistos en la historia del ciberespacio.

A modo de comparación, el discurso del presidente estadounidense Barack Obama, tras su victoria en las urnas en noviembre pasado, fue visto en la Red por 18,5 millones de personas.

Desde esa noche, los diarios de todos los continentes, cuyas páginas están dominadas desde hace semanas por noticias de la recesión económica global, dedicaron titulares a la historia de Boyle.

La reina de la televisión estadounidense Oprah Winfrey no se quedó atrás, y envió a un equipo a entrevistarla, a su aldea en West Lothian.

“Internet no ha visto nunca algo como Susan Boyle, cuya popularidad en la Red se enrumba directamente a los libros de historia”, vaticinó el diario Washington Post, destacando el inusitado fenómeno de masas generado por la escocesa.

El sábado pasado, la semifinal del concurso, donde Boyle cantó “Memory”, de la comedia musical “Cats” – e intentó aparecer más peinada, sin mucho éxito – fue vista por 14 millones de televidentes británicos.

Se prevé que el sábado en la noche, para la competencia final, varios millones de televidentes más la oirán cantar, cruzando los dedos para que la humilde y talentosa mujer, que se perfila como la favorita, salga triunfadora.

Si gana, Boyle recibirá 100.000 libras (115.000 euros, 160.000 dólares), un contrato para un disco y una gira mundial.

Pero aun en el caso de que pierda, su fama ya está asegurada. Los comentaristas vaticinan que de hoy en delante la vida de Boyle será probablemente una constante gira por programas de televisión, espectáculos musicales, entrevistas con reporteros nacionales e internacionales.

Se habla también de que se presentará en una obra musical en el West End londinense, y que ante su puerta hay contratos millonarios con casas de discos.

Sea lo que fuere, la historia de Boyle ha hecho brotar esperanzas y optimismo en estos tiempos cuando el optimismo brilla por su ausencia. Y muchos en el público se dicen que si la cenicienta escocesa pudo realizar su sueño, ¿por qué no podrían lograrlo ellos?.

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