Masivo sepelio de defensor de derechos humanos en frontera México-EU

San Diego.- Cientos de activistas y residentes del barrio latino de San Diego, California, acudieron a la misa y al sepelio del pionero de la defensa de los derechos humanos en la frontera con México, Roberto Luis Martínez.

En su sermón, el sacerdote Henry Rodríguez, de la iglesia de San Judas Tadeo en San Diego, reconoció a Martínez como su ejemplo, por “ser una fuerza como la del Espíritu Santo en la defensa de los pobres y por su trabajo de Cristo”.

Algunos de los actuales dirigentes de derechos humanos fronterizos de California, todos discípulos de Roberto Martínez, llevaron su féretro al interior de la iglesia y luego a la carroza para trasladarlo al cementerio de la Santa Cruz, cerca a los vecindarios latinos en la ciudad.

A la homilía asistieron también policías y ex policías, a quienes Martínez ayudó a acercarse a la comunidad latina y a los inmigrantes de San Diego.

Miembros de la organización Barrio Station, antiguos colaboradores voluntarios con Martínez, colocaron a la entrada de la iglesia los premios Ohtli y Quetzalcóatl, que la cancillería mexicana y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México le entregaron este mes.

Yolanda Martínez, viuda del ex fundador del proyecto de Monitoreo de la Frontera del Comité de Servicios Amigos de las Américas, dijo que su familia, ella y sus cinco hijos, de alguna manera apoyarán que prosiga el trabajo que realizaba Martínez desde la década de 1960.

Para el director nacional del Comité de Servicios Amigos de las Américas, Christian Ramírez, fue imposible contener lágrimas al salir a la iglesia para dirigirse al cementerio.

“Creo que Roberto es una de esas personas que se vuelven de todos, es el Roberto de todos. Contar el número de personas a quienes Roberto ayudó o inspiró es imposible, yo creo que es infinito”. dijo Ramírez.

El fundador de la Agencia de Relaciones Humanas del Condado de San Diego, Carroll Whyman, afroamericano, recordó que a finales de la década de 1960 buscó a Martínez, quien entonces tendría unos 30 años, para que ayudara a promover la defensa de los derechos humanos fronterizos.

En ese tiempo Martínez pasaba de ser un defensor solitario de los derechos de las comunidades latina e inmigrante en San Diego, basado en sus principios católicos, a ser nombrado el “defensor de los migrantes” pro la iglesia en California.

A nombre de la Federación Chicana, David Valladolid dijo que “el trabajo de Roberto seguramente va a continuar, porque siempre estuvo trabajando y sembró la semilla del activismo de los derechos humanos en muchos jóvenes que hoy ya vemos que continúan por ese camino”.

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