Crisis actual, hambre y consumo de carne

Un celebre proverbio indio dice: “Sólo cuando se haya talado el último árbol, se haya contaminado el último río y se haya pescado el último pez las personas se darán cuenta de que el dinero no se puede comer“. Muchos verán que estas palabras cada año se vuelven más actuales y la pregunta para cada uno sería si queremos continuar a este ritmo o parar en el supuesto de que todavía estuviéramos a tiempo de ello.

El pasado año estuvo caracterizado por graves crisis, que en parte empezaron hace muchos años y que actualmente se encadenan y se agudizan, por otra parte la grave situación que vive la humanidad contiene aspectos propios muy característicos, como es el derrumbamiento del sistema financiero mundial, que ha caído sobre toda la humanidad como un rayo con efectos dramáticos.

Lo que ya no es nuevo pero se ha agravado enormemente es el cambio climático, que entretanto se ha convertido en una catástrofe climática. Otra catástrofe más la constituye el hecho de que más de mil millones de personas pasan hambre.

Exactamente cuántas personas mueren diariamente de hambre no lo sabe nadie. Jean Ziegler, el relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, calcula que diariamente mueren aproximadamente 100.000 personas de hambre o como consecuencia del hambre. Cada siete segundos muere de hambre un niño menor de 10 años. Y a esto se añade otra crisis mundial que comenzó el año pasado, la competencia armamentista mundial.

Especialmente macabro es que en estos momentos la crisis económica mundial está agudizando aún más la catástrofe del hambre, mientras los gobiernos del primer mundo invierten miles de millones en salvar los sistema bancarios.

Por otra parte la inflación es también culpable del aumento del hambre, aquí hay que mencionar la explosión de los precios de los alimentos, que según la FAO, que es la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas, entre el año 2007 y 2008 se ha incrementado en un 52 %, según informa el periódico digital taz.de.

Por eso en la cumbre mundial sobre la alimentación de la FAO, a los países que están más afectados por la crisis alimentaria se les ha prometido más de 12.000 millones de dólares, aunque hasta ahora de esta cantidad sólo han sido pagados mil millones. Esta suma es especialmente vergonzosa si se piensa que las Naciones Unidas tienen un presupuesto de 800 mil millones de dólares para armamento. Y todo esto sucede además con la participación de hombres y mujeres de Estado que se declaran como políticos cristianos.

Realmente sería de gran ayuda si recordáramos más a menudo las palabras de Jesús de Nazaret y las pusiéramos en práctica. Pues no es que no haya suficientes alimentos en la Tierra, todo lo contrario, hay alimentos para 12.000 millones de personas, el doble de la población actual. En absoluto se han agotado las reservas de la Tierra.

Pero qué se puede hacer de verdad para terminar poco a poco con el hambre en el mundo. Muchos datos apuntan a que prescindir del consumo de carne sería una medida importante. Otra pregunta sería: ¿Cómo está el apoyo económico a los países en desarrollo? Las Naciones Unidas han decidido reducir a la mitad hasta el año 2015 el número de pobres y de las personas que pasan hambre, pero ya se ha comprobado que esta meta no se va a lograr en absoluto, porque los países ricos han puesto muy pocos medios para ello. En lugar de ello se dan miles de miles de millones para salvar los bancos, para salvar el sistema económico y bancario global. Y al mismo tiempo se gastan 800 mil millones de dólares en armamento.

Tal vez no se trate en primera línea de encontrar culpables, ya que son muchos los que participan de ello. ¿No es el sistema de subvenciones de los países desarrollados el causante del hundimiento de los mercados de los países subdesarrollados? Sin embargo 21 mil millones de Euros serían suficientes para terminar con el hambre durante un año. Otro

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