228 sueños rotos tras tragedia en el vuelo A330 de Air France

RÍO DE JANEIRO (AFP) – Dos días después de la desaparición de un avión de Air France con 228 personas a bordo sobre el océano Atlántico, los testimonios sobre las vidas y sueños truncados por el siniestro del vuelo Río de Janeiro-París se multiplicaban en Internet y en la prensa.

Lucas Gagliano, de 24 años y único brasileño entre los 12 tripulantes del A330 de la aerolínea francesa, regresaba a París tras asistir al funeral de su padre quince días antes. El auxiliar de vuelo, cuya foto aparece en el sitio web G1 de la Rede Globo, volvía a su adorada París, donde reside, según su tío.

La joven médica, Bianca Machado Cotta, y su flamante esposo, el abogado Eduardo de Melo, volaban rumbo a su luna de miel en la capital francesa, que los brasileños consideran la ciudad de los enamorados. La foto de boda publicada en Internet los muestra sonrientes en pleno festejo el pasado sábado, con más de 500 invitados en el Yacht Club de Niteroi, ciudad ubicada frente a Río de Janeiro, al otro lado de la bahía de Guanabara. “Es difícil de creer. Bianca venía de celebrar una boda de ensueño”, dijo un amigo al diario Globo.

El director de orquesta y ex director artístico del teatro municipal de Río, Silvio Barbato, de 50 años, estaba en la cúspide de su carrera y viajaba rumbo a Europa para tomar la batuta en dos óperas en Kiev, capital de Ucrania. Y Luiz Roberto Anastacio, de 50 años, volaba a París para una reunión en Michelin tras ser promovido al frente del fabricante francés de neumáticos para América Latina.

En contraste con la tragedia de tantas vidas truncadas, algunas historias “milagrosas” muestran la cara de quienes “nacieron de nuevo”. Bianca Igrejas y Rodrigo Motta, otros recién casados, habían decidido prolongar su fiesta de bodas y postergaron la luna de miel 24 horas, lo que evitó que embarcaran en el Airbus desaparecido. Lloraron de alegría, dijo la pareja al diario O Dia al contar cómo se salvaron.

Mauricio se había presentado en el mostrador de Air France con el pasaporte vencido y no pudo volar el domingo por la noche. La frustración y cólera consigo mismo por el descuido se transformó “después en enorme alivio”, dijo.

La conmoción provocada por el siniestro también generó cantidad de mensajes solidarios entre los internautas, según quienes el misterio que rodea la desaparición del Airbus “aviva” el dolor de los allegados a las 228 personas a bordo del avión.

El martes, varios allegados a los pasajeros recibían el apoyo de médicos y sicólogos en un espacio acondicionado especialmente para recibir a los familiares de las víctimas en el hotel Windsor en Barra da Tijuca, oeste de Rio de Janeiro, con acceso prohibido para los periodistas.

En el vuelo AF477 Rio-París de la aerolínea francesa viajaban 228 personas de 32 nacionalidades, entre ellos 72 franceses, 59 brasileños, 26 alemanes, dos españoles y un argentino. Un equipo de Air France de 17 voluntarios franceses que hablan portugués llegó el martes para ayudar a las familias, dijo la directora de la aerolínea en Brasil, Isabelle Birem.

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