Causa polémica en Alemania breve visita de Obama

Por Olga Borobio

Berlín.- La breve visita informal del presidente Barack Obama, a Dresden el viernes ocurrirá en medio de corrientes políticas encontradas y tendrá como telón de fondo la “Obamanía” en esa ciudad capital del central estado de Sajonia. Este día en Berlín el portavoz oficial alemán, Ulrich Wilhelm, declaró que el gobierno no considera que la muy breve visita del mandatario sea una afrenta y que la relación entre Obama y Merkel es “buena, es cordial”.

Las declaraciones fueron respuesta a comentarios aparecidos este miércoles en algunos medios periodísticos prominentes del país, en el sentido de que la química entre Obama y Merkel no es la mejor. A esas opiniones se sumaron políticos del Partido Socialdemócrata y del Partido Liberal, que declararon a medios que la relación entre el presidente estadounidense y la canciller alemana no es tan buena como lo fue con George W. Bush. El portavoz oficial puso el acento, en cambio, en que esta será la segunda vez en nueve semanas que Obama visita Alemania.

La primera fue después de la Cumbre en Londres del Grupo de los 20, para asistir a la conmemoración del aniversario de la fundación de Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se llevó a cabo en la ciudad alemana de Baden Baden y en la francesa de Estrasburgo. Obama arribará a Dresden mañana jueves por la noche y sólo se dedicará a asuntos relacionados con su país. El viernes por la tarde partirá de Dresden al hospital militar estadounidense en Landstuhl y de ahí volará hacia París, donde cumplirá el sábado una visita oficial. Ulrich Wilhelm indicó que los temas que abordarán Obama y Merkel son Irán y Corea del Norte, como focos de conflicto en el mundo, la situación en Irak, Afganistán y Pakistán, la crisis económica mundial, la relación con Rusia y el nuevo convenio internacional para la protección internacional del clima.

Las relaciones entre Obama y Merkel, no han sido hasta el momento muy afortunadas. La primera ocasión de contacto ocurrió en julio de 2008, cuando Obama era el candidato presidencial demócrata y decidió viajar a Berlín. Su objetivo era pronunciar un discurso teniendo como telón de fondo la Puerta de Brandenburgo, que es emblemática. La canciller federal rechazó con frialdad ese propósito y se manifestó extrañada de que el equipo del candidato Obama hubiera tomado decisiones a ese respecto por cuenta propia. El equipo de Barack Obama tomó entonces la alternativa de que éste pronunciaría su discurso en la Columna de la Victoria, desde la que se ve al término de una recta de varios kilómetros de longitud la Puerta de Brandenburgo.

Aquella presentación de Obama fue un éxito: más de 200 mil alemanes acudieron a ese punto de la ciudad para vitorear al candidato demócrata estadounidense y expresarle sus simpatías. George W. Bush tenía una mala imagen entre los alemanes por haber desencadenado la guerra en Irak y haber autorizado la instalación de cárceles fuera de toda legalidad, como en Guantánamo o en Abu Grahib, entre otras acciones de ese tenor.

El siguiente desencuentro se produjo cuando el nuevo presidente de Estados Unidos invitó a la canciller federal a Washington para sostener una entrevista en abril. Merkel declinó con el argumento de que el encuentro iba a ser muy breve para un viaje tan largo. Agregó que además iba a encontrarse con Obama de todas maneras en el marco de la Cumbre del Grupo de los 20, unos días después. Medios alemanes de prensa, como el semanario periodístico Spiegel, recogió opiniones en los círculos oficiales de Estados Unidos y comentó que a Merkel se la considera “poco abierta” en el gobierno de Obama.

Merkel falló asimismo en reconocer a tiempo la gravedad de la crisis financiera que empezó en Estados Unidos. La calificó de ser un problema de ese país y se negó en un principio a tomar decisiones conjuntas con otros gobiernos respecto a la crisis. En las semanas posteriores, el gobierno de Merkel tuvo que dar marcha atrás y reconocer la dimensión global de

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