El partido republicano es mejor que esto

Por Janet Murguía

La nominación de la jueza Sonia Sotomayor para la Corte Suprema de EE.UU. fue un momento histórico y de orgullo para los latinos que viven en Estados Unidos, y para el país en general. Aunque como comunidad latina estamos orgullosos de su nombramiento, también estamos sorprendidos y nos sentimos descorazonados por la reacción visceral generada en muchos miembros del partido Republicano. Su origen étnico, claramente ha demostrado ser una tentación para aquellos que promueven el odio y el extremismo. En lugar de ver su currículum judicial, han creado un alboroto desenfrenado llegando a lo absurdo.

Mark Krikorian del Centro de Estudios de la Inmigración —el “centro de pensamiento” de los grupos anti-inmigrante del supremacista blanco John Tanton— y sus cuates del National Review online están fuera de sí porque la jueza Sotomayor tuvo la osadía de pronunciar su propio apellido correctamente. Básicamente dijeron que si ella fuera una verdadera estadounidense, lo pronunciaría de una manera diferente.

En un artículo aparecido en el periódico The Hill, los mismos republicanos están, en sus mismas palabras, “preocupados” de que el amado arroz con gandules y otras delicias puertorriqueñas pudieran nublar la toma de decisiones judiciales de Sotomayor. La comentarista conservadora Debbie Schlussel la llamó “Judge J-Lo” y sugirió que estaba tan capacitada como la conocida cantante para estar en la Corte Suprema.

Éste, sin embargo, ha sido el peor.

Tom Tancredo, ex-congresista, candidato presidencial fracasado y extremista anti-inmigrante, afirmó que la jueza Sotomayor es “racista”, y siendo incapaz de proporcionar una pizca de evidencia que respalde dicha afirmación, Tancredo estalló en CNN diciendo que Sotomayor pertenece al “KKK latino”.

Tancredo se refería a mi organización, el Consejo Nacional de La Raza, una organización nacional de apoyo y defensa de los derechos civiles de los latinos, que fue fundada hace 40 años y que trabaja con otras organizaciones comunitarias de todo el país, para ayudar a que las familias latinas alcancen el Sueño Americano. Tal caracterización es ofensiva, vergonzosa y una auténtica cachetada en la cara de mis antecesores, los cuales marcharon con el Dr. Martín Luther King, Jr. para garantizar los derechos civiles de todos los estadounidenses.

El NCLR ha sido reconocido como una de las diez mejores organizaciones sin fines de lucro del país y alabada por congresistas de ambos partidos. Desde nuestra fundación, hemos trabajado mano a mano con otras organizaciones nacionales de derechos civiles de manera bipartidista para mejorar la vida de todos los estadounidenses.

Plantear interrogantes y preocupaciones sobre los 17 años como magistrado de Sotomayor es legítimo. Recurrir a los estereotipos anticuados, a la difamación, y a la falsedad, no lo es; es reprochable no sólo para los hispanos y las comunidades de color, sino para todos los estadounidenses.

La comunidad hispana siempre ha sido diversa tanto en puntos de vista como en política. Nunca nos hemos inclinado más por un partido que por otro. Si bien aplaudimos el llamado a una discusión cívica del Senador John Cornyn, la burda caracterización de la jueza Sotomayor y el silencio ensordecedor del liderazgo republicano, están dejando a muchos integrantes de nuestra comunidad con una imagen inquietante del Partido Republicano. Hay mucho en juego, incluidos nuestros votos.

Como organización que ha sido anfitriona de los candidatos presidenciales y ha reconocido los logros de los miembros del Congreso y del Senado de ambos partidos, apelamos al presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele; al Líder de la Minoría en la Cámara de Representantes del Congreso, John Boehner; y al Líder de la Minoría del Senado, Mitch McConnell a denunciar estas afirmaciones y a restaurar el proceso de nominación de la juez Sotomayor con un discurso cívico y más apropiado.

Todos sabemos que

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