Ventas vs. Salud Pública

Por Sarah Janssen

Soy una madre típica, me encargo de hacer las compras de alimentos y trato siempre de alimentar a mi familia de una manera sana. Últimamente, he hecho algunos cambios a mi lista de compras para no exponer a mi familia al Bisphenol A (BPA), un químico que se usa en muchos empaques de comidas y alimentos.

Le compré a mi bebé biberones sin policarbonato (sin BPA), raramente comemos comida enlatada y he dejado de tomar soda de dieta. Por este deseo de proteger a mi familia, la industria química ha decidido dirigir una nueva campaña para mejorar su imagen y re-establecer la confianza en el BPA a personas como yo.

El periódico Washington Post reportó que la semana pasada se realizó una junta con ejecutivos de alto nivel para diseñar una campaña para seguirnos exponiendo al BPA. Entre las compañías que asistieron estaban Coca-Cola, Del Monte y grupos y organizaciones que abogan por los productores de químicos como la Alianza Norte Americana de Empaques de Metal, la Asociación de Manufactureros de Mercados y el Concilio Químico Americano. Estas organizaciones están a la defensiva porque madres como yo hemos exigido que nos den alternativas al BPA. Como consecuencia, seis de los grandes fabricantes de biberones han anunciado que dejarán de usar BPA, muchas tiendas las han dejado de vender y el BPA ha sido prohibido en biberones y tasitas de niños en el condado de Suffolk en Nueva York, en Chicago y en el estado de Minnesota. La industria organizó esta reunión para diseñar una estrategia para proteger sus ventas y prevenir más prohibiciones.

En las notas de la reunión se detalla la importancia de encontrar la vocera ideal: una “madre joven y embarazada dispuesta a hablar sobre los beneficios del BPA”. Otras estrategias incluyeron ponerle énfasis a las comunidades hispanas y afro-americanas diciéndoles que prohibir el BPA los afectaría más ya que-como dicen las notas de aquella junta-ellos generalmente son pobres y dependen más de las comidas enlatadas.

Así que, mientras ellos se preocupan por sus ventas, el BPA debe preocuparnos a todos. BPA es un químico que altera las hormonas, actúa como la hormona femenina -el estrógeno- y puede interferir con el desarrollo normal y con ciertas funciones del cuerpo humano. Estudios en animales relacionan la exposición al BPA con cáncer de la próstata, cáncer del seno, la pre-diabetes y cambios en la manera en la que el cerebro se desarrolla resultando en comportamiento anormal. El Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) detectó residuos de BPA en los cuerpos de más del 90% de americanos examinados por el CDC.

La industria química ha caracterizado la campaña para eliminar la BPA como “llena de mentiras” y han decidido adoptar la táctica de la industria del tabaco dando más importancia a sus ganancias que a la salud pública. El Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC) y La Onda Verde seguiremos promoviendo legislación que prohíba el BPA y abogando para que la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) prohíba el uso del BPA como aditivo alimentario. Es hora de que los legisladores prohíban el BPA en los productos infantiles y protejan la salud de nuestros niños.

*Sarah Janssen

Asociada de Ciencias del Consejo para la Defensa de Recursos Naturales

Para más información visite www.laondaverde.org

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