Sotomayor, una hispana a la Corte Suprema que defiende su trayectoria

WASHINGTON (AFP) – La jueza hispana Sonia Sotomayor, nominada a la Corte Suprema estadounidense, es una mujer consciente de sus raíces puertorriqueñas y obsesionada con el progreso de las minorías en su país, según una larga recopilación de documentos enviados el jueves al Senado que debe ratificarla.

“¿Quién soy?: soy una ‘niuyorricana'”, se define con humor la juez federal del Segundo Circuito de Nueva York, de 54 años, que podría convertirse en breve en la primera hispana del más alto tribunal estadounidense.

El Senado, que debate ahora cuándo deben empezar las audiencias para escuchar a Sotomayor, recibió en tan sólo nueve días las respuestas a un largo cuestionario que le mandó a la jueza, inmediatamente después de ser nominada por el presidente Barack Obama.

Las respuestas, colgadas en el sitio internet del Comité Judicial desde el jueves, llenan 173 páginas, sin contar con los apéndices, que incluyen decenas de sentencias, discursos y hasta cartas de su época de estudiante en Princeton y Yale.

Uno de los discursos que provoca polémica en el mundillo legal y político de Washington desde la nominación de Sotomayor es el que reivindica su condición de hispana y mujer.

“Me gustaría pensar que una mujer latina juiciosa, con una rica experiencia a sus espaldas, llega más a menudo a una mejor conclusión (como juez) que un hombre blanco que no ha vivido todo eso”, dijo Sotomayor en un acto en Berkeley, en 2001.

Ese comentario es “racista”, clamaron ciertos líderes conservadores, aunque los senadores republicanos que deberán juzgarla no se han pronunciado al respecto.

En ese discurso, Sotomayor añade: “mi esperanza es que tomaré todo lo que es bueno de mi experiencia y lo extrapolaré en aquellas áreas que no me son familiares”.

“Simplemente no sé exactamente que diferencia marcará eso a la hora de enjuiciar”, añade.

Sotomayor reconoce igualmente que sentencias históricas, como la que abolió la segregación racial o permitió el aborto en su país, surgieron de una Corte Suprema compuesta exclusivamente por hombres blancos.

El activismo se remonta a su época de estudiante.

En 1974, con 20 años, presentó junto a otros colegas en Princeton una demanda por discriminación contra la universidad por no contar con suficientes puertorriqueños en sus instancias de poder.

En 1976, ante la agresión sufrida por una pareja de gays en la universidad, Sotomayor firma una carta colectiva para denunciar el caso.

“Una respuesta negativa a la violencia no es suficiente. Una respuesta positiva es necesaria”, señala la carta, en una época en la que arrancaba la discriminación positiva en Estados Unidos.

Sotomayor es considerada liberal por la mayoría de sus pares, pero en casos penales, como la persecución de la pornografía infantil, se muestra extremadamente dura, según se desprende de ciertas sentencias.

Divorciada, sin hijos, adicta al trabajo, como reconoce, Sotomayor declara poseer poco más de 31.000 dólares en el banco, deudas por un monto similar y un apartamento de casi un millón de dólares en Manhattan.

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