Compromiso de cancilleres con la no violencia

San Pedro Sula, Honduras – Con el compromiso de promover una cultura de paz y no violencia, basada “en el respeto a la vida, el ser humano y su dignidad, y que pone en primer plano los derechos humanos, el fin de la violencia y la adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, solidaridad y tolerancia y el respeto a la diversidad”, se procedió al cierre de la versión número 39 de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuya sesión de dos días se desarrolló en San Pedro Sula, Honduras.

La jornada de deliberaciones fue concluida formalmente con la aprobación de la Declaración de San Pedro Sula, un documento de 32 párrafos que se centró en el lema “Hacia una cultura de la No Violencia”. La versión preliminar ya había sido entregada el pasado 22 de mayo de 2009, y fue ratificada la madrugada de este 4 de junio por los delegados asistentes a la Asamblea General.

La Declaración de San Pedro Sula advierte en sus considerandos que los gobiernos tienen la función fundamental de fortalecer una cultura de la paz, por las consecuencias para el desarrollo social, económico, político y cultural de las sociedades americanas. Cita, en específico, el riesgo que sectores vulnerables de la población sufren en torno a la violencia en los distintos países, que afecta especialmente a mujeres, niños y personas de la tercera edad.

Especial mención realiza la Declaración a garantizar “el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, los afro-descendientes, los migrantes y sus familias y las personas en situación de vulnerabilidad, particularmente aquellos afectados por la violencia generada por cualquier tipo de discriminación, incluida la basada en el origen racial o étnico, la orientación sexual y la xenofobia”.

También refuerza la necesidad de aumentar las instancias de cooperación para luchar contra el tráfico de armas, ilícito al que se relaciona con el grado de violencia que enfrentan las sociedades. Otros temas adyacentes al tema de la violencia en el continente corresponden al tráfico de drogas, el consumo de alcohol, la existencia de las pandillas, los problemas en el sistema carcelario y la explotación sexual de menores de edad. Asimismo, el documento advierte sobre las condiciones de riesgo social que la actual crisis económica puede desencadenar en la forma de violencia, producto del desmejoramiento de las condiciones de vida y la marginalidad.

La Declaración de la Asamblea de la OEA cita otros mecanismos y resoluciones que se han concretado en el pasado, entre ellas la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 53/25, por el que se proclamó el periodo 2001-2010 como el “Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo”, y la resolución 61/271 de la misma Asamblea, por el cual se creó el “Día Internacional de la No Violencia”. En cuanto al sistema interamericano, se citan las resoluciones de la Asamblea General de la OEA bajo el título “Programa Interamericano sobre Educación en Valores y Prácticas Democráticas” de 2006, y “Prevención de la delincuencia y la violencia en las Américas”, de 2008.

También se destaca la Declaración de Bridgetown titulada “Enfoque Multidimensional de la Seguridad Hemisférica”, de la OEA, aprobada en Barbados en 2002, y también la Declaración sobre Seguridad en las Américas, aprobada en México en 2003. Otros instrumentos han advertido sobre la protección contra la violencia a la mujer, la trata de personas y otros temas críticos de la agenda por la paz. La Declaración de San Pedro Sula busca, por tanto, potenciar los esfuerzos que el continente ha implementado en los últimos años para crear una cultura de paz y no violencia duradera.

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