Raza, Racismo y la Nominación de Sotomayor

 Por Leonardo Boff

Sería fácil describir la presente inventada controversia sobre la nominación  de la Jueza de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito, Sonia Sotomayor, a la Corte Suprema de Estados Unidos como generada por los medios de comunicación, y, en consecuencia, irreal.
 
    Pero éso sería muy fácil.
 
    Como las fuerzas de la derecha política acusan a la jurista de “racista”, “racista al contrario”, o “parcial”, tales acusaciones hacen muchísimo más que aumentar las decaídas ventas de periódicos, aumentan el interés en las audiencias por su nominación, que ocurrirán en el verano.
 
    Y aún cuando quizás no alcancen las temperaturas en el Senado de las audiencias de Clarence Thomas – Anita Hill, éstas tendrán interés sufficiente, si sólo por razones equivocdas.
 
    Es casi risible considerar seriamente las acusaciones de “racista” lanzadas por el eje Limbaugh, Gingrich y Tancredo del Partido Republicano (GOP), dada su maníaca xenofobia cuando se trata de immigrantes mexicanos, una razón que ha hecho que millones de latinos se alejen del GOP.
 
    Pero, ya que se presenta la oportunidad, examinemos el asunto desde un punto central del tema.  ¿Son los latinos una raza?
 
    La respuesta corta es, no.
 
    Latinos, o hispanos, son una comunidad linguística y cultural, pero es una comunidad de una sorprendente diversidad. En verdad, los hispanos son una conglomeración de muchas razas — y, ciertamente, de muchas culturas formadas por siglos.
 
    Hay millones de personas que son de piel tan oscura (o más oscura) que la de los norteamericanos descendientes de África, pero son clasificados como latinos de herencia puertorriqueña, dominicana o mexicana.
 
    La lección de todo ésto es que la raza es muchas veces una creación nacional, que se puede transformar cruzando una frontera.
 
    Décadas atrás, uno hubiera pensado que no habían hispanos (o por lo menos el término no era usado). La gente era clasificada de acuerdo a su herencia nacional, o eran llamados,  “De apellido hispano.”
 
    Pero la vida, las experiencias y los sueños de la gente pueden ser profundamente diferentes, dependiendo de dónde viene la familia: de México, Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Ecuador, Argentina o de Cuba.
 
    Todos estos pueblos pueden ser llamados, latinos, pero son blancos, rojos, marrones y negros. Sus historias familiares y genéticas vienen de España, de Italia; son nativos de este continente y también vienen de África.
 
    En resumen, los latinos no son una raza, como se entiende el concepto raza en Estados Unidos, sino una comunidad linguística y multi-cultural de una diversidad extraordinaria.
 
    Lo irónico es que si la Jueza Sotomayor hubiera nacido en cualquier país de  Latinoamérica (y no en el Bronx, de Nueva York), ella hubiera sido inscrita, “blanca”, o “de piel clara” en su partida de nacimiento. Sólo en Estados Unidos ella es considerada, “persona de color,” simplemente porque “blanco,” en el sentido norteamericano del concepto, es un dominio reducido, exclusivo.
 
    Muchos millones que ahora se consideran blancos tuvieron abuelos que no fueron cosiderados blancos, porque venían de lugares del sur de Europa.
 
    Pero, las cosas cambian; aún nuestras definiciones de raza.

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