El Dalai Lama consagrado “ciudadano de honor” de París

PARIS, 7 Jun 2009 (AFP) – El Dalai Lama, el exiliado jefe espiritual de los tibetanos, recibió este domingo del alcalde de París, Bertrand Delanoe, el título de “ciudadano de honor” de la capital de Francia, distinción que China consideró una “injerencia” en sus asuntos internos.

“El Consejo de París tomó esta decisión en marzo de 2008 por las calidades y el combate que lleva adelante el Dalai Lama por el diálogo y la paz”, declaró el alcalde de París.

“Recibo esta distinción como una persona que defiende los valores humanos, la paz y la no violencia”, declaró de su lado el Dalai Lama.

A pesar de las presiones chinas, el alcalde socialista de París, miembro de la oposición a Sarkozy, mantuvo el encuentro para entregarle personalmente la distinción.

China había protestado de antemano, a comienzos del mes de mayo, contra la entrega de esta distinción.

“Si la municipalidad de París entrega este título, esto provocará una nueva vez mas una fuerte oposición de China”, había declarado entonces el Ministerio chino de Relaciones Exteriores, llamando a París a “cesar de injerirse en los asuntos internos chinos y a no cometer más errores respecto a Tíbet”.

El lider tibetano no había tenido ningún encuentro este fin de semana en París con dirigentes o miembros del gobierno francés.

Sin embargo, se reunió con un grupo de parlamentarios franceses solidarios con Tíbet y se entrevistó con una delegación de disidentes chinos en su hotel de París.

Durante su estadía en París, como en otras ocasiones, el líder espiritual criticó severamente a China, denunciando la “condena de muerte” de la que es víctima Tíbet como resultado de la “dura política” de Pekín.

Este mismo día en la tarde, el Dalai Lama, que se declaró “honrado” por esta distinción, había ofrecido una conferencia de dos horas sobre el tema “La ética laica” en presencia de miles de fieles.

Esta visita se produce en un momento delicado de las relaciones entre Francia y China, cuatro meses después del encuentro en Polonia entre el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el Dalai Lama, que ya había provocado malestar en Pekín.

En abril, los dos países habían logrado una reconciliación emitiendo un comunicado común, en el que Francia reafirmaba que “rechaza todo apoyo a la independencia de Tíbet”.

El jefe espiritual tibetano culminó en París una gira europea que lo llevó antes a Dinamarca, Islandia y Holanda.

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