Punto de Vista II: Mauricio Funes y la izquierda retorcida

Por Raúl Pérez Ribalta*
 
El nuevo gobierno de El Salvador, por ser de izquierda y por primera vez en la historia republicana del país centroamericano no deja de generar inquietud en algunos sectores políticos y sociales derechistas, —no es para menos.

Si la religión, —dijo Marx—, es el “opio” de los pueblos, entonces los izquierdistas del mundo, diria yo—, serán la peste y la pesadilla de la humanidad.

Pero por mucho que se diga, el presidente Mauricio Funes no es izquierdista, nunca lo fue, izquierdista es el partido y la dirigencia que delegaron en Funes la representación ofical del partido FMLN, para que los  representara.

Funes, no tiene militancia ni activismo político reconocido en la izquierda racional avalada por la Internacional Socialista. No obastante, como intelectual crítico y periodista incisivo que fue en los medios de comunicación se plegó a la izquierda sabiendo que la prensa es el cuarto poder.

En este contexto izquierdizante, Hugo Chávez, tampoco es un izquierdista consumado, sino un militarote, ex golpista, extremista y autoritario como presidente, al frente de un país y un partido de gobierno no del todo idílico ni modelo a seguir. Chávez, de una rara manera invoca en forma errática pero enfática el socialismo bananero del Siglo XXI, en Venezuela.

Evo Morales, ex líder cocalero, mucho menos que Chávez, tampoco es izquierdista, el MAS-B (Movimiento al Socialismo) como partido de gobierno en el poder en Bolivia, y que Evo defiende definiéndose como marxista, equivocó la ruta de la verdad histórica de su pais perdida en el altiplano.

Rafael Correa, educado en Harvard, Estados Unidos, que no viene ni de abajo ni de clase pobre y ahora está arriba en Ecuador, se apega al socialismo científico por revanchismo mas que por ideología y convicción.

Daniel Ortega, el histórico comandante sandinista que nadie le dio los grados, los entorchados y las estrellas de solapa, se formó en el fragor de la guerra fría que lo emparentó con el socialismo cubano que le ha traído mas males que bienestar a Nicaragua, pero ahí, está por voluntad del pueblo, invocando el sandinismo de las Segovias que nunca nada tuvo que ver con el socialismo ni el marxismo-leninismo de los bolcheviques rusos.

Con Álvaro Colom, de Guatemala cambia un poco el discurso izquierdizante de estos presidentes de la región electos democráticamente, mientras que Lula, en Brasil y Michelle Bachelett, en Chile son de los pocos a quienes se les puede creer en su gestión.

Todos estos gobernantes a la izquierda del espectro político del continente de la esperanza fallida, al fin y al cabo por definición personal, —dicen ellos—, socialistas somos en la lista de gobiernos izquierdos humanos de nuestra América pero que no terminan de dar en el blanco para el bien de sus pueblos y de esa manera poder gobernar “con todos y para el bien de todos” como predicara José Martí.

Toda esta izquierda está torcida, a excepción de Brasil y Chile. Los demás oscilan entre un socialismo errante muy difícil de entender, y tampoco nada tienen que ver con las prédicas y “virtudes” del marxismo que Marx y Lenin le dieron vida y origen.

Nos guste o no la democracia participativa y pluralista de estos presidentes, Funes, el nuevo mandatario de El Salvador, alineado o no del todo a la izquierda izquierdizante latinoamericana de estos tiempos, tiene y debe convencer de algo bueno y mejor a los ahora gobernados por él, sin excepción de personas.

Socialismo con rostro humano de verdad, en El Salvador, el país mas improbable del mundo, donde la gente no pierde la esperanza por el bienestar y la paz y justicia social.

Va por ellos, el pueblo salvadoreño que tiene el cielo por sombrero estas palabras finales, “mas vale perro vivo que león muerto”, ya que “sin buenos gobiernos las naciones fracasan” y esto no lo digo yo, en la Biblia escrito está.

* Raúl Pérez Ribalta es un periodista cubanoresid

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