Estados Unidos y Ecuador relanzan relación tras roces por expulsión de diplomáticos

WASHINGTON (AFP) – Ecuador y Estados Unidos buscan dejar atrás los roces por la expulsión de Quito de dos diplomáticos en febrero y relanzar las relaciones bilaterales, con una reunión entre sus cancilleres el viernes en Washington y una llamada telefónica de Barack Obama a Rafael Correa.

Obama telefoneó a su par ecuatoriano el miércoles para manifestarle su interés en renovar las relaciones y “elogiar al pueblo de Ecuador por su compromiso con la democracia” tras la reelección de Correa en abril, según informó el jueves la Casa Blanca.

Obama le manifestó a Correa su deseo de “mantener un diálogo que pueda garantizar una relación productiva basada en el mutuo respecto”, señaló el comunicado.

Siguiendo esta línea, el viernes el canciller ecuatoriano, Fender Falconí, será recibido por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, con quien pretende sentar las bases de una nueva relación “marcada por el respeto y consideración mutua”, según adelantó el diplomático en un evento este jueves en Washington.

“Creemos que es necesario ‘desnarcotizar’ la relación bilateral”, dijo Falconí en el centro de análisis Diálogo Interamericano, al señalar que ésta debe ir más allá del enfoque actual de lucha contra las drogas.

El canciller destacó la “ventana propicia para esta relación de distinta índole” que se abrió en la Cumbre de las Américas de abril en Trinidad y Tobago, cuando Correa conversó con Obama y con Clinton.

“En esos dos diálogos hubo la definición de avanzar en forma constructiva la relación bilateral”, que se vio golpeada en febrero cuando el gobierno de Correa expulsó a dos diplomáticos estadounidenses al acusarlos de “intromisión” en asuntos internos, dijo Falconí.

El caso de los diplomáticos fue un tropiezo más en las relaciones entre Washington y Quito, que han mantenido roces desde la llegada de Correa al poder en 2007.

El responsable para América Latina del Departamento de Estado, Thomas Shannon, adelantó en abril que tras los contactos en Trinidad y Tobago se demostró que “tenemos más en común que diferencias” y que Washington esperaba “clarificar” preocupaciones que llevaron a la expulsión de los diplomáticos.

Falconí señaló que las nuevas relaciones ampliadas deberían incluir el tema migratorio, para “regularizar a los ecuatorianos” en suelo norteamericano, así como un tratado comercial que no sea “un Tratado de Libre Comercio a la usanza convencional”.

Unos 523.000 ecuatorianos viven legalmente en Estados Unidos, según cifras de 2007 del Pew Hispanic Center.

“Queremos un tratado para el desarrollo que involucre un diálogo político y de cooperación”, destacó el canciller, quien se encuentra en Washington acompañado del ministro de Seguridad, Miguel Carvajal, y del procurador general, Diego García.

El tratado comercial debería ser parecido al planteado por Ecuador a la Unión Europea, que tome en cuenta “las asimetrías” de los países y respete “sensibilidades en la sociedad ecuatoriana”, dijo Falconí.

Por su parte, el ministro Carvajal afirmó que Quito está “dispuesto a continuar los proyectos” de cooperación antidrogas con Estados Unidos, a pesar de “algunos traspiés al inicio de este año”.

Algunos proyectos conjuntos deben concretarse en los próximos días, dijo.

El gobierno de Ecuador no renovó el permiso para que Estados Unidos use la base militar de Manta, en su costa del Pacífico, desde donde se controlaban operativos antidrogas, y esas operaciones serán trasladadas a territorio colombiano, a partir de septiembre.

Estados Unidos es el principal socio comercial de Ecuador y para contribuir a su lucha antidrogas le otorga beneficios arancelarios sujetos a una renovación cada año.

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