En el Día de la Tierra, los niños más pobres de El Salvador, piden, “basta, ya no contaminemos más”

Por Carlos Ramírez*

El municipio de Caluco en el Departamento de Sonsonate, Occidente salvadoreño, se llenó de niños y colores el Día de La Tierra el pasado 6 de junio, 2009. Yo tuve la suerte de estar ahí entre ellos.

Los estudiantes realizaron un desfile por las calles polvorientas del área y terminaron recibiendo premios suministrados por el staff (Alba, Marta, Luis y Yovani) del Area Natural Protegida Plan de Amayo dirigida por la ingeniera Nidia Lara.

Al terminar las festividades muchos estudiantes se dirigieron a las instalaciones del área protegída para seguir con las festividades que promueven el cuidado del medio ambiente.

Camino a Caluco con la ingeniera yo no tenía ni idea de lo que resultaría de esta celebración mundial y el establecimiento de un club de ciencia para inspirar a los estudiantes a aprender sobre la naturaleza y los beneficios que obtenemos de ella.

La celebración incluyó las codiciadas piñatas y los dulces que los niños y niñas tanto gustan. Alrededor de 50 estudiantes arribaron y disfrutaron de las actividades, pero casi la mitad se despidió después de vaciar las piñatas para irse a casa, pues se hacía tarde.

Los que quedaron (32) recibieron un tour del área de visitantes y aprendieron mucho sobre los animales, plantas, el clima y se les hizo comprender el porque es necesario cuidar áreas naturales como Plan de Amayo.

Luego, los guardarecursos y su servidor, hicieron preguntas a los estudiantes sobre la naturaleza y el que respondía la pregunta correctamente ganaba un regalo. Con el tiempo, las preguntas las hicieron los estudiantes a los guardarecursos y éstas fueron hasta más difíciles que las que se les habían hecho a ellos.

La primera pregunta hecha por un de los estudiantes fue “Como se forman los ríos?” Y la segunda fue “porque desaparecieron los dinosaurios?” Si que nos agarraron desprevenidos pero la discusión nos llevo a temas interesantes y amenos.

Hoy me pregunto, cuántos de los lectores podrían darle las repuestas a estas preguntas de estos estudiantes que viven en de uno de los municipios más pobres de El Salvador y donde las expectativas son tan bajas que nadie puede imaginarse lo que les espera en el futuro.

Especialmente viviendo en un país donde la educación no ha sido la prioridad de los gobiernos el en poder y donde las niñas y niños pasan de grado sin ni siquiera haber leído los libros asignados en los respectivos grados. Tales estudiantes que muchas veces no van a la escuela por no tener cuadernos ni lápices o uniforme. Estudiantes que a los 5 años tienen que trabajar para ayudar a sus padres proveer para la comida y quizá ahorrar para comprarse una ropita o un juguetito.

Al darnos cuenta del interés que los estudiantes tenían por aprender y por tener un lugar donde acudir para aprender fuera del salón de clases y donde se pudieran involucrar en el cuido y conocimiento de la naturaleza, se decidió unánimemente que Plan de Amayo podría jugar un papel importante en este fin. Para oficializarlo en un voto democrático e inclusivo se decidió establecer el “CLUB DE CIENCIA PLAN DE AMAYO, CALUCO, SONSONATE.”

El co-presidente del Consejo Científico, Académico y de Investigación de Salvadoreños en el Mundo (CAISEEM) y los miembros del ANP Plan de Amayo, plantamos las semillas para este club que contribuirá a la riqueza de conocimientos que estos estudiantes acumularan en sus reuniones mensuales y así saciaran el hambre que llevan dentro por el conocimiento.

El CAI-SEEEM será la primera organización que brindará un pequeño primer financiamiento para que esta idea se haga realidad y la pobreza de Caluco se vuelva riqueza en conocimiento y sueños hechos realidad.

Ahí donde el gobierno nunca llegó, ahora se despierta y se levanta un atisbo de esperanza con la llegada del nuevo presidente, su gabinete y los que un día nos vimos obligados a salir de nuestra tierra, los migrantes que nunca olvidan su gente y

You must be logged in to post a comment Login