OIT y PNUD presentaron el primer informe sobre “Trabajo y Familia” en América Latina y el Caribe

La incorporación “masiva e irreversible” de las
mujeres de América Latina y el Caribe a la fuerza laboral, ha puesto en
evidencia el desafío de abordar un cambio de paradigma en la relación entre el
trabajo y la vida familiar como requisito para tener sociedades más
igualitarias y economías más productivas, destacó un informe conjunto de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT)  y el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“En la actualidad, hay más de 100 millones de
mujeres insertas en el mercado laboral de la región, lo que constituye un nivel
inédito”, destaca el primer informe sobre Trabajo
y Familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social

elaborado para la región latinoamericana y caribeña. 

El documento presentado en Ginebra en el marco de la
98ª Conferencia Internacional del Trabajo argumenta que la conciliación entre
vida familiar o personal y vida laboral, constituye “uno de los mayores retos
de nuestro tiempo”, ya que “se trata de una dimensión fundamental para promover
la igualdad y combatir la pobreza desde el mundo del trabajo”.

Las tensiones entre trabajo y familia “están
generando altos costos para las mujeres, para las personas que requieren de
cuidados, y también para el crecimiento económico de los países, el buen
funcionamiento del mercado de trabajo y la productividad de las empresas”.

El informe aporta datos según los cuales un 53 por
ciento de las mujeres de América Latina y el Caribe están incorporadas ahora al
mercado de trabajo, una proporción que se empina hasta 70 por ciento al
considerar a las mujeres entre 20 y 40 años, un avance que “ha tenido efectos
importantes en la generación de riqueza de los países, el bienestar de los
hogares y la disminución de la pobreza”.

“Hoy las mujeres comparten con los hombres el tiempo de trabajo remunerado, pero no se ha generado
un proceso de cambio similar en la redistribución de la carga de tareas
domésticas. Tampoco se ha producido un aumento significativo en la provisión de
servicios públicos en apoyo a estas tareas; ni se ha logrado reorganizar la
vida social”, agrega el informe.

Las tensiones entre vida laboral y familiar generan
problemas de rendimiento, compromiso y estabilidad en los puestos de trabajo,
detienen el progreso en materia de igualdad de género, y afectan la calidad de
vida de las personas y de su entorno, lo cual redunda en un desaprovechamiento
de la fuerza laboral.

El informe dice que la incorporación de las mujeres
al trabajo ha puesto al descubierto la existencia de una rigidez en los papeles
de género, la desvalorización de las labores domésticas y la percepción de que
el cuidado familiar y del hogar debe ser asumido por las mujeres.

También destaca que las tensiones entre trabajo y
familia y sus efectos sobre las perspectivas laborales de las mujeres, ponen
sobre la mesa de discusión la “cuestionable calidad” de los empleos disponibles
para muchas mujeres que se ven forzadas a trabajar en la economía informal, o
el que sus ingresos en trabajos remunerados sean 70 por ciento de los que
reciben los hombres.

El informe de la OIT y del PNUD propone buscar
fórmulas de conciliación de

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