Reporta EU casos de trasiego de drogas con aviones ultraligeros

Dallas.- Narcotraficantes mexicanos recurren cada vez con mayor frecuencia al uso de aviones “ultraligeros” para eludir los radares al enviar cargamentos de droga a Estados Unidos, dijeron fuentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

“Transportar drogas por aire hacia Estados Unidos no es nuevo, pero el uso de ultraligeros es una tendencia que está emergiendo”, dijo el subcomisionado Michael Kostelnik, de la CBP en Washington.

Estos aparatos pueden cargar hasta 200 kilogramos de marihuana o cocaína, y evaden los radares al volar al nivel de las copas de los árboles y a baja velocidad, además que, por lo general, vuelan a altas horas de la noche.

“Son mucho más difíciles de detectar, aun con los modernos equipos de radar”, dijo a Notimex un vocero de Operaciones Aéreas y Marítimas de la CBP, dependencia encargada de la vigilancia aérea en la frontera con México.

Autoridades estadounidenses temen que esta modalidad reactive el tráfico aéreo de drogas, interrumpido desde la década de 1980 por la red de radares de vigilancia aérea, montados en globos aerostáticos para detectar aeronaves por debajo de los cinco mil pies de altura.

En los últimos meses, agentes de la Patrulla Fronteriza han reportado cuatro incidentes con aviones “ultraligeros” en áreas desérticas del suroeste de Arizona.

En un caso, el piloto contrabandista fue detenido cuando aterrizó en octubre pasado, 130 kilómetros al norte de la frontera en la comunidad de Marana.

Un segundo contrabandista falleció el pasado 18 de noviembre, cuando su nave se estrelló en un sembradío de lechuga al norte de Yuma.

En el tercer incidente, ocurrido en diciembre pasado, el aparato, perseguido por un avión no tripulado de la CBP, chocó contra unas líneas de electricidad, lo que dejó paralítico al piloto.

El pasado 30 de mayo, en un cuarto incidente, un avión ultraligero impactó luego de cruzar la frontera en el suroeste de Arizona, pero el piloto huyó a pie hacia México.

Los ultraligeros, de bajo peso, están fabricadas con tubos de carbono o metal, y sus alas están fabricados de nylon; pueden volar a velocidades de 100 a 110 kilómetros por hora, a baja altitud, y los radares apenas los captan.

Además, ofrecen a los traficantes una alternativa barata, pues estas aeronaves pueden ser adquiridas por unos 20 mil dólares en muchos lugares de Estados Unidos.

Los narcotraficantes se valen de este tipo de naves y de sistemas de posicionamiento global (GPS) para introducir la droga y arrojarla en puntos determinados del lado estadounidense.

Los radares que operan desde la década de 1980 fueron diseñados para detectar aeronaves por debajo de los cinco mil pies de altura, dado que las naves que vuelen a una altura mayor son detectadas por los radares militares y los de la Administración Federal de Aviación (FAA).

De los 35 radares montados en globos aerostáticos, seis fueron ubicados en la frontera con México, en las comunidades de Yuma y Fort Huachuca, Arizona; Deming, Nuevo México y en Marfa, Eagle Pass y Río Grande City, Texas.

Cuando están en operación, cada uno de estos radares cubre un área de unos 450 kilómetros de diámetro, pero otra vulnerabilidad es el deterioro de la red, que se mantiene sin ser modernizada.

Los globo aerostáticos requieren de continuo mantenimiento, por lo que una tercera parte del tiempo permanecen en tierra, creando continuos “huecos” en la vigilancia aérea.

Estados Unidos planea subsanar esa deficiencia con el despliegue a mediano plazo de una serie de nuevos globos aerostáticos, ubicados a unos 20 kilómetros de altura, con radares capaces de monitorear un diámetro de más de mil kilómetros.

Esta nueva red podría tener múltiples usos, en especial de vigilancia para detectar el ingreso de aviones con cargamentos de droga o de misiles que pudieran representar una amenaza para la seguridad.

NOTIMEX

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