Editorial: Hacia el diálogo entre indígenas y gobierno de Perú

El presidente peruano Alan García mostró este domingo una mayor disposición al diálogo con los indígenas de la zona selvática de Bagua que se oponen a un decreto legislativo para el desarrollo de los recursos naturales.

La disposición del presidente García es una buena señal.

El mandatario peruano fue criticado por divulgar un spot – que ya fue retirado de la TV – con imágenes de los policías muertos y por afirmar que los indígenas “no son ciudadanos de primera clase”.

Además, canceló la licencia a la radio indígena La Voz de la provincia selvática de Utcubamba y dijo con prepotencia que no cederá “ni a la violencia ni al chantaje”.

La misma disposición de diálogo la mostró el líder amazónico Santiago Manuin desde el hospital en una entrevista este domingo con el programa Cuarto Poder de América Televisión.

Ese cambio de tono es muy saludable y necesario ante el enfrentamiento innecesario del 4 y 5 de junio que costó la vida a 24 policías y 9 civiles, más que todo por una falta de comunicación entre ambas partes.

Organizaciones como la Oficina en Washington para América Latina (WOLA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) rechazaron los hechos de violencia y pidieron al gobierno peruano que evite el uso de la fuerza excesiva y no criminalice la legítima movilización y protesta social.

Las investigaciones respectivas deben responder tanto a la decisión de las autoridades peruanas de enviar policías a la zona sin la protección adecuada así como las circunstancias de las muertes y aplicar el debido proceso a los responsables de los asesinatos.

Por varias semanas los indígenas que viven en la amazonia habían bloqueado pacíficamente las calles y ríos en la provincia de Bagua en protesta a la nueva legislación.

Los indígenas no deben ser tratados como terroristas ni narcotraficantes ni tampoco vendedores ambulantes u ocupantes de asentamientos humanos que son desalojados a la fuerza por las autoridades policiales.

Ellos solo defienden con lanzas y flechas las tierras de sus ancestros. Ellos son los primeros defensores del medio ambiente.

La falta de una comunicación más efectiva del gobierno que tal vez subestimó su capacidad de organización y de respuesta fue lo que desencadenó los lamentables hechos que se pudieron prevenir si hubiera existido una mayor voluntad de diálogo.

No es tarde para que ambas partes asuman sus responsabilidades, poniendo primero los intereses del país y también los derechos de las minorías étnicas y raciales de la diversa población peruana.

La democracia es el gobierno de la mayoría que protege los derechos de la minoría y no los atropella.

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