Revela libro cuentas secretas y manejos turbios del Vaticano

Por Andrés Beltramo Álvarez

Ciudad del Vaticano.- Cuentas millonarias de fundaciones fantasma, transferencias de dinero sin control y vínculos con mafiosos son algunas de las revelaciones del último libro-reportaje sobre las finanzas de la Sede Apostólica.

Escrito por el autor italiano Gianluigi Nuzzi, el libro “Vaticano Spa” está basado en el archivo secreto e inédito de Renato Dardozzi, uno de los consultores económicos más requerido por cardenales y obispos de primer nivel en la Iglesia Católica.

Nacido en 1922, licenciado en ingeniería, matemáticas, filosofía y teología, Dardozzi hizo carrera de directivo en el campo de las telecomunicaciones y, a causa de una vocación religiosa tardía, se convirtió en sacerdote a los 51 años de edad.

Públicamente fungió como canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias, puesto que le permitió cierto tiempo libre para poner sus conocimientos empresariales al servicio del banco vaticano: el Instituto para las Obras de Religión (IOR).

De los manejos del IOR el prelado llevó un control personal riguroso, guardó cartas, recibos y registros. Al final de sus días (murió en 2003) decidió hacer público ese bagaje informativo y así lo dejó por escrito en su testamento.

“Se trata de un archivo de más de cuatro mil documentos que relata todas las situaciones más oscuras de las finanzas del Vaticano”, señaló el escritor y periodista Gianluigi Nuzzi en entrevista con Notimex.

De esta documentación, agregó, “emerge un articulado sistema de cuentas ocultas y paralelas para manejar los peores dineros italianos, recursos de sobornos, dinero de la criminalidad organizada”.

La historia relatada en el libro aborda el llamado “periodo post-Marcinkus”, una década iniciada tras el escándalo por los negocios financieros turbios que vincularon justamente al IOR con el Banco Ambrosiano.

El obispo estadounidense Paul Casimir Marcinkus, conocido como “el banquero de Dios”, pasó a la historia por involucrar a la banca vaticana –de la cual era presidente- en operaciones de alto riesgo que llevaron a la quiebra al Ambrosiano.

Según Nuzzi la salida de este personaje de la Sede Apostólica, en 1989, no terminó con el sistema corrupto del IOR, en parte debido a su sucesor, Donato De Bonis, quien creó una telaraña de cuentas a nombre de asociaciones benéficas fantasma.

Entre 1989 y 1993 unos 275 millones de euros (381 millones de dólares) fueron transferidos a fundaciones membrete de los nombres más variados como “Cardenal Francis Spellman”, “Lucha contra la Leucemia” o “Niños pobres”. Una parte “marginal” de este dinero efectivamente terminó en la caridad católica pero la mayoría fue destinado al pago de sobornos a políticos, empresarios o clérigos mediante triangulaciones que involucraron bancos en Suiza y Luxemburgo.

Todo quedó puntualmente registrado en el archivo de Dardozzi, quien detectó la primera de estas cuentas “off-shore”, perteneciente a la fundación Spellman y abierta en 1997, que en realidad gestionaba recursos de Giulio Andreotti.

Varias veces primer ministro de Italia, líder de la Unión Demócrata Cristiana, Andreotti fue uno de los hombres más poderosos de la historia italiana del siglo pasado.

La investigación reveló además otras redes de poder y dinero que incluyen a personajes mafiosos de talla internacional como Bernardo Provenzano y Toto Rina, antiguos jefes máximos de la Cosa Nostra siciliana, ahora en cárcel.

“Este no es un libro que se guía por emociones o por tesis anticlericales ni contra la Iglesia; es un libro de documentos, de historias y que deja al lector sus valoraciones”, aclaró Gianluigi Nuzzi.

Por ello, señaló, es posible revisar los documentos inéditos que dieron vida al reportaje directamente en Internet (www.chiarelettere.it) desde cualquier parte del mundo.

Sobre la actualidad del Instituto para las Obras de Religión, “cierta limpieza seguramente se ha hecho”, afirmó el periodista sin poder identificar en qué término y m

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