Pulso sobre las relaciones con Cuba se decide en el Congreso

WASHINGTON (AFP) – El pulso entre los que favorecen la apertura de Estados Unidos con Cuba y los que se inclinan por el statu quo se va a decidir en los próximos meses en el Congreso, donde se barajan tres diferentes propuestas legislativas.

El debate gira en torno al embargo comercial contra la isla, vigente desde 1962.

Legisladores demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes intentan derribarlo mediante iniciativas para liberalizar totalmente los viajes desde Estados Unidos (dos propuestas diferentes) y las exportaciones agrícolas (una propuesta).

Uno de esos proyectos, la “Ley para Liberalizar los Viajes a Cuba”, empezará a ser debatida tras el verano boreal, para luego detallar el texto y poder eventualmente someterlo a votación, según fuentes legislativas en el Senado.

“Es razonable esperar una derogación de la prohibición de viajar a Cuba (…) a mediados del año que viene”, aseguró este miércoles en un debate en Washington Jake Colvin, del Consejo Nacional para el Comercio Exterior.

Desde mediados de abril, los cubanoestadounidenses con familiares en la isla ya pueden viajar sin límites, por decisión del presidente Barack Obama.

“Aún faltan meses, pero creo que el gobierno Obama hará cambios significativos”, precisó Colvin, quien asegura percibir “un nuevo día” en el Congreso.

Algunos líderes republicanos, como el jefe de esa minoría en el importante comité de Relaciones Exteriores del Senado, Richard Lugar, han reconocido públicamente que el embargo dejó de funcionar en la práctica.

“Lugar nos declaró la semana pasada que la ley (de liberalización de viajes) sería votada antes del final de esta sesión legislativa”, aseguró en ese mismo debate Chris Sabatini, miembro del Consejo de las Américas.

Pero leyes similares para liberalizar los intercambios con la isla caribeña fueron derrotadas en la última década en el Congreso, incluso cuando los demócratas arrebataron la mayoría a los republicanos en 2006 y empezaron a cavar el fin de la presidencia de George W. Bush.

“El Congreso demócrata no ha cambiado tanto”, aseguró Mauricio Claver-Carone, líder de US-Cuba Democracy, un grupo de presión anticastrista en el Poder Legislativo.

Una ley parecida promovida por el mismo grupo de legisladores fue derrotada el año pasado, recordó.

Algunos analistas consideran que el debate en el Congreso respecto a Cuba está empezando a cambiar porque la situación también viró en Florida, donde Obama y los demócratas cosecharon una significativa victoria en las pasadas elecciones, particularmente entre las generaciones más jóvenes.

“Hay seis (legisladores) cubanoestadounidenses (en el Congreso), y todos apoyan las actuales sanciones”, replicó Claver-Carone en el debate organizado por una asociación de promoción del comercio exterior.

El interés de los empresarios estadounidenses es palpable, con repetidos foros, reuniones con legisladores y viajes a la isla para examinar con cautela las perspectivas de negocio.

Estados Unidos vendió más de 700 millones de dólares en productos agropecuarios a Cuba en 2008, mediante una compleja excepción al embargo por motivos humanitarios, y siempre previo pago.

Obama también abrió la posibilidad de negociar con el Estado cubano inversiones en telecomunicaciones, con la esperanza de abrir brechas de expresión para la sociedad civil.

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