Josh Wicks se consolida en los tres palos washingtonianos

Por: Carlos Barahona Uribe

Hay varios tipos de arqueros, los hay malos, lentos, altos, bajos, ágiles o suertudos, también hay otros que nacieron para hacer historia, como José Luis Chilavert, que con sus impecables ejecuciones de tiro libre maravilló al mundo o René Higuita, que con sus locuras fuera y dentro de la portería ha hecho gozar y sufrir a más de uno.

Cómo olvidar a históricos como el ruso Lev Ivánovich Yashin “La araña negra”, que se convirtió en un hito para todos aquellos jóvenes que desde pequeños quisieron crecer para ahogar el grito de gol de las gargantas de los aficionados y delanteros.

Sin embargo, también hay otro tipo de arqueros, aquellos que harán historia y sin duda el joven guardameta del D.C. United Josh Wicks ya la está haciendo.

Nacido en Alemania, este esbelto y atlético arquero se ha convertido en un sello de seguridad y confianza en el arco del conjunto capitalino, especialmente en los últimos encuentros del onceno rojinegro.

Con tan solo 25 años, Wicks ha aceptado la responsabilidad que el entrenador Tom Soehn le ha delegado en los últimos seis partidos del United y no ha decepcionado, pues tan solo ha recibido dos goles y el equipo no ha perdido desde que se apoderó del arco.

La lenta consolidación de Wicks impresiona más que todo debido a su adaptación en el equipo, pues fue transferido de Los Angeles Galaxy al United el 10 de marzo de este año y doce días después debutó con su nuevo equipo, demostrando grandes virtudes y confianza en su juego.

“Josh tiene muchas cualidades y estamos deseosos de ver su crecimiento, queremos que sea parte importante del futuro de este club”, comentó el Gerente General Dave Kasper tras la presentación del joven portero que está viviendo al máximo su segundo año en la MLS.

Los meses han pasado desde aquella presentación, Wicks debió ceder su puesto de titularidad debido a una lesión que lo mantuvo alejado algunas semanas de la acción.

Sin embargo, el trabajo, la disposición y su positivismo lo han puesto de nuevo en el once inicial del D.C. United, labor que no es ajena a sus virtudes, pues durante su paso en el Vancouver Whitecaps (2005-2006) llevó a este equipo al campeonato de la USL y luego al ser transferido al equipo de los Timbers (2007) fue nombrado el mejor portero de la liga con un promedio de 0.60 goles por partido.

“Mi confianza está creciendo con cada juego y estoy listo para seguir batiéndome contra todos los adversarios, por ejemplo el último partido contra Chicago la defensa me ayudó mucho, así que como siempre digo, este es un juego de equipo y el triunfo es de todos”, comentó Wicks tras el partido contra Chicago.

Sin embargo, la modestia de este fino y atlético arquero se queda corta a la hora de describir su presentación contra el Fire, pues para muchos aficionados fue la noche en la que Wicks consolidó su titularidad al parar un tiro penal decisivo a Brian McBride para mantener al D.C. United arriba en el marcador y asegurar la victoria 2-1.

Al respecto Wicks comentó lo siguiente en cuanto a la jugada que para todos definió el rumbo del partido y su ruta hacia la titularidad: “No estuve de acuerdo con la decisión del penalti, pero igual no había marcha atrás. Desde antes de que McBride pusiera el balón yo ya había escogido mi palo y tuve la fortuna de adivinarlo y evitar el gol”.

Seguramente mil y un partidos más le esperan al joven Josh Wicks, en algunos encuentros será el héroe como en la noche contra Chicago, tal vez en otras sea el villano, pues los amantes y conocedores del fútbol saben que ser portero es una posición desagradecida.

Sin embargo, contra viento y marea, en las buenas y en las malas este imponente arquero de 195 lbs y 6’ 3’’ pies de estatura, saldrá

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