Divide guerra interna a familia Agnelli, principal accionista de Fiat

Por Mario Osorio Beristain.

Roma.- Mientras la Fiat saborea el éxito de su acuerdo con Chrysler, la familia Agnelli, principal accionista del grupo automotriz italiano, vive una guerra interna por la herencia de su ex presidente, Gianni Agnelli, muerto en enero de 2003.

El caso fue abierto en 2007 por Margherita Agnelli de Pahlen, única hija sobreviviente de Gianni y quien reclama “cuentas claras” a los administradores de confianza de su padre, Gianluigi Gabetti, Franco Grande Stevens y Siegfried Maron y a su propia madre, Marella Caracciolo.

En el último capítulo de la historia que enfrenta a la familia más aristocrática de Italia, Margherita presentó al Tribunal Civil de Turín, que sigue la causa, un “memorial” en el que estima en mil 463 millones de euros (unos dos mil millones de dólares) el “tesoro escondido”.

Según esa versión, el dinero fue escondido por Gabetti, Stevens y Maron en complejas operaciones realizadas en paraísos fiscales a partir de la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada en 1998 sobre la sociedad Exor, con un préstamo del Chase Manhattan Bank.

Los acusados calificaron como “inconsistente” la versión de Margherita, a la que pidieron aclarar de “una buena vez” cuanto fue lo que recibió de herencia en 2004, cuando aceptó abandonar el accionariado de la Fiat, en momentos en los que el grupo aún navegaba en aguas turbias que casi lo llevaron a la quiebra.

Un memorial presentado ante el Tribunal de Turín por Marella Caracciolo señaló que en marzo de 2004, Margherita recibió 125 millones de euros en efectivo, obras de arte por 500 millones, un cheque de 100 millones de euros, varias casas en Roma y Turín, además de la famosa Villa Perosa.

Aunque la más reciente edición del semanario Il Mondo señaló que Margherita obtuvo la cifra astronómica de mil 166 millones de euros (más de mil 500 millones de dólares) en el acuerdo por la herencia.

El mismo semanario aseguró que la hija Gianni Agnelli, conocido como el “el Avvocato”, pagó 25 millones de euros (más de 35 millones de dólares) a los abogados que la asistieron, en una operación que ya está bajo investigación por parte del fisco.

Sin embargo, la propia interesada aseguró que es “completamente falsa” la versión de Il Mondo e insistió en que sólo quiere “transparencia” en beneficio de sus ocho hijos, tres fruto de su unión con el escritor Alain Elkann y cinco de su segundo matrimonio con el noble ruso Sergei De Pahlen.

La guerra lanzada por la herencia, ha costado a Margherita una fractura con su familia, incluidos sus tres hijos mayores, John, Lapo y Ginevra Elkann, que no le dirigen la palabra, además de su madre Marella Caracciolo y las hermanas sobrevivientes de “el Avvocato”, que han condenado su actitud.

John Elkann es actualmente vicepresidente del grupo Fiat, pues antes de morir Gianni Agnelli designó a su nieto como su heredero directo en los negocios, tras haber sufrido la pérdida de su sobrino “Giovannino”, muerto de cáncer en 1997, y de su hijo, Edoardo Agnelli, quien se suicidó en 2000.

La audiencia decisiva en el Tribunal de Turín está prevista para el 20 de junio próximo, y ante esa corte Margherita ha emplazado a los que considera como los administradores del patrimonio de su padre a decir dónde se encuentra el “tesoro”.

Pero la sociedad Giovanni Agnelli Sapaz, que reúne a los herederos del fundador de la Fiat, con excepción de Margherita, acusó a la señora de buscar “minar la credibilidad del grupo, trastornando la verdad” en momentos en que la Fiat enfrenta “importantes” retos internacionales.

Se refirió indirectamente al acuerdo con la estadounidense Chrysler, de la que la Fiat asumió el 20 por ciento del capital con la posibilidad de alcanzar el 35 por ciento en un futuro y que ha convertido al grupo italiano en uno de los protagonistas de la reestructuración del sector automotriz internacional.

Según el experto Marco Cobianchi, del semanario Panorama, los documentos que los abogados de Margherita

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