Irán, un misterio para occidente

Por Rubén Medina.

Jerusalén.- Las manifestaciones y disturbios en Irán no dejan de ser una sorpresa para los servicios de inteligencia occidentales, que tampoco supieron prever la revolución jomeinista de 1979 y ahora están desconcertados por la intensa oposición al presidente Mahmud Ahmadeniyad.

Cuando los muertos suman casi una veintena y las protestas perduran una semana después de las elecciones, ni siquiera la Inteligencia israelí, que sigue muy de cerca lo acontecimientos en Irán desde hace años y mantiene relaciones con la oposición en el exilio, puede hacer una predicción clara sobre el futuro de las manifestaciones.

“Ya viste que el martes salió el jefe del Mossad (servicio de inteligencia israelí) diciendo que las manifestaciones se apagarían en breve, y su predicción aún no se ha cumplido”, indica a Notimex un oficial del servicio de inteligencia del Ejército israelí.

“Llevábamos años esperando que esto ocurriera, pero nos ha sorprendido el momento y la intensidad, y desde luego nadie se atreve a hacer predicciones después de la que hizo Meir Daggan (jefe del Mossad)”, manifiesta el oficial desde el completo anonimato.

En foros cerrados, sin embargo, “se sigue creyendo que las protestas acabarán remitiendo” y que “no estamos ante un nueva revolución” como la de 1979, si bien los paralelismos son inevitables.

“Los titulares de la prensa de los últimos días hablan sin descanso de cientos de miles de manifestantes en las calles, de disturbios y de un represión brutal de la libertad de expresión”, escriben los periodistas israelíes Moshé Ronén y Ionatán Gur, en un artículo en el diario Yediot Aharonot sobre ambos episodios.

Para ellos, el parecido entre la revolución de 1979, en la que los ayatolas arrebataron el poder al sha Reza Pahlevi, y la revuelta de esta semana en las calles de ciudades iraníes, es “inmenso”.

Itzhak Segev, brigadier general reservista y agregado militar israelí en Teherán antes de la revolución jomeinista, cree que “las imágenes actuales se parecen mucho a la primera fase” de la revolución de 1979.

“El régimen (de Ahmadeniyad) todavía puede sofocarla, pero le exigirá un alto precio en vidas, que por ahora se muestra reacio a pagar y que podría traer eventualmente su fin”, valora.

En la prudencia que exigen las circunstancias, el diario Haaretz recuerda que una nueva revolución en Irán es “un viejo sueño israelí”, para poner fin a la amenaza de una régimen islámico chiíta con poderío nuclear y a un presidente, Ahmadeniyad, que amenaza reiteradamente con borrar a Israel del mapa.

Desde que se conocen los planes nucleares de Teherán, los servicios de inteligencia israelíes no dejan de espiar a su lejano vecino y de pedir a Occidente que deje a un lado la diplomacia y eche mano de la opción militar para terminar con una amenaza que afectaría a toda la región.

Una opción que Israel reconoce como indeseable, porque abriría una guerra en la que expondría a su población a ataques iraníes con cohetes balísticos, según declararon en los últimos años altos jerarcas políticos y militares.

Por el contrario, una revolución, se cree en este país, podría resolver el problema sin necesidad de recurrir a las armas y sin precio alguno para Israel.

Los reputados comentaristas del diario Haaretz, Amos Harel y Avi Issacharoff, recuerdan que ya en 2003 el actual ministro de Asuntos Estratégicos, Moshé Iaalón, entonces jefe de las Fuerzas Armadas, aseveró que “se daban las condiciones para una revolución en Irán”.

Pero sostienen que “aún es difícil anticipar cómo terminará la ola de disturbios que arrasa Irán”.

Una situación de desconcierto que parece ser común en Occidente en los momentos claves de la historia iraní, porque tampoco en 1979 los servicios secretos de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, que mantenían en pie el régimen del sha, pudieron prever su caída hasta casi el último día.

Así lo aseguran documentos desclasificados a finales de 2008

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