Ecología choca con tradición en el día más frío del año en Bolivia

LA PAZ (AFP) – La creciente concientización sobre el cuidado del medio ambiente chocará nuevamente con la declinante tradición de realizar fogatas en las calles bolivianas este 23 de junio, Noche de San Juan, que según la creencia popular es la noche más fría del año.

Las campañas que realizan desde hace una década organizaciones ecologistas, a las que se sumaron luego los gobiernos central y municipal, parecen estar ganando la batalla frente al encendido de fogatas en las calles y a la detonación de petardos contaminantes, según una evaluación de calidad ambiental.

En el último lustro la contaminación atmosférica en La Paz -ciudad donde se concentra la mayor cantidad de fogatas-, “bajó en esta fiesta (de la Noche de San Juan) en 45%”, declaró al diario La Razón la directora municipal de Calidad Ambiental, Verónica Gómez.

Hasta hace algunos años, al día siguiente de la sonada festividad -en la que además contaminan los fuegos de artificio, hechos de fósforo blanco y las ‘chispas’ de pólvora- los aeropuertos debían permanecer cerrados durante las primeras horas de la mañana a causa del humo que dejaba la contaminación.

La polución alcanzaba niveles altos por la combustión de cuanto artefacto la gente quería deshacerse: neumáticos, colchones, zapatos viejos, papeles, puertas, plásticos y un largo etcétera contaminante.

Las fogatas -a las que algunos les confieren carácter místico con el argumento de que el fuego purifica-, comenzaron sin embargo a declinar en los últimos años y en su reemplazo apareció la costumbre de consumir en este día ‘hot dogs’ o ‘panchitos’ o ‘perros calientes’.

Las industrias de embutidos proliferaron entonces, aunque sólo dos o tres de ellas captan el grueso del mercado y abastecen de toneladas de salchichas, elemento primordial junto a aderezos como mayonesas, mostazas y ketchup, coronados por una salsa ‘chucrut’, ese col avinagrado de Alsacia que seduce a cualquier paladar.

El ponche de frutas con vino o el sucumbé de licor con leche batida son el complemento perfecto, aunque las nuevas generaciones se decantan por las gaseosas de cola.

Pero para los tradicionalistas, la Noche de San Juan sin fogatas y sin fuegos pirotécnicos ya no tiene razón de ser.

La Noche de San Juan sigue a la celebración del solsticio del invierno austral, el 21 de junio, fecha en que los indígenas de Bolivia recibieron el año nuevo 5517 y abrieron la época de la siembra.

Por esta razón es que los ‘chacos’ o tierras de labranza son quemados en una forma pragmática de deshierbe para habilitarlos para la próxima época de siembra.

En previsión de los efectos de la Noche de San Juan y el ‘chaqueo’ en la naturaleza, el gobierno, los municipios y organizaciones independientes llevan a cabo anualmente campañas de concientización y advertencia sobre eventuales sanciones.

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