EDITORIAL – Ha llegado la hora para una reforma migratoria

La Casa Blanca y legisladores en el Congreso estadounidense deben avanzar con rapidez hacia una reforma migratoria justa y humana que junte a familias, mejore la economía y cancele las palabras “inmigrantes ilegales o indocumentados” del discurso nacional.

Los medios de comunicación étnicos, que alcanzan más de 60 millones de adultos en este país, llaman a que el Congreso avance en manera decisiva hacia una reforma, ya que hay pocos temas más importantes para el bienestar del país que un cambio al sistema de inmigración presente, que es ineficiente, inhumano y económicamente destructivo.

Más al grano, pedimos a nuestros lectores, telespectadores y radioescuchas que contacten sus senadores y representantes para comunicarles que la reforma migratoria debe ser una prioridad a nivel nacional.

Nuestro sistema de inmigración está colapsado no sólo para los 12 millones de inmigrantes indocumentados, pero también para trabajadores especializados que no podrán sumarse a la economía por culpa de cuotas inmigratorias demasiado estrechas, y también para padres y hermanos de ciudadanos estadounidenses que deben esperar años antes de poder reunirse con sus familias.

Nuestra nación precisa una política de inmigración íntegra que reemplace un sistema fallido de redadas y arrestos. Necesitamos un sistema que protegerá a todos los trabajadores de la explotación, mejore la seguridad del país y fortalezca a nuestras comunidades. Es hora de acabar con las divisiones entre trabajadores, que ha permitido a grandes corporaciones explotarlos.

Es claro, los ciudadanos de clase obrera y los inmigrantes tienen mucho en común. Ambos sueñan con un hogar propio, una buena educación para sus familias, y atención médica de calidad. Al fin de cuentas, nos unen más cosas que nos separan. Juntos podemos ser una fuerza para generar cambios que pueden brindar condiciones más sanas y humanas en el trabajo.

Usualmente se dice que la inmigración es un tema divisivo. La realidad es otra. Desde que se acabó en 1965 con el sistema de cuotas de inmigración basadas en origen nacional, que discriminaban contra ciertos inmigrantes, se ha ido constituyendo un consenso alrededor de un sistema de que respeta a los valores claves de este país. Estos incluyen oportunidad económica, igualdad ante la ley de todas las etnias, y la bienvenida a los trabajadores más ambiciosos, innovadores y dinámicos del mundo.

Ahora que el país encara competencia proveniente de trabajadores en todo el mundo, es urgente crear un sistema de inmigración de primera clase. Es para el bien de nuestras familias, comunidades y todo el país.

Unos 500 medios de comunicación de la red New America Media están publicando este editorial de forma simultánea en la semana del 29 de junio.

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