Muere Pina Bausch, la gran dama de la danza contemporánea alemana

BERLÍN (AFP) – La coreógrafa y bailarina alemana Pina Bausch, una de las artistas más importantes de la danza contemporánea, falleció el martes a los 68 años, anunció el Tanztheater de Wuppertal (oeste de Alemania), el ballet que había fundado hace más de 35 años.

“Pina Bausch falleció el martes por la mañana (en el hospital), de una muerte repentina y rápida, cinco días después de que se le diagnosticara un cáncer”, indicó la portavoz del Tanztheater, Ursula Popp, en un comunicado. “El domingo pasado todavía estuvo en el escenario, junto con su compañía, en la ópera de Wuppertal”, destacó.

Según Popp, había sido internada en el hospital para exámenes debido a un estado de fatiga intensa, y “no salió”.

Pina Baush era una de las más ilustres coreógrafas contemporáneas. Su verdadero nombre era Josephine Bausch. Su celebridad comenzó en el Metropolitan Opera de Nueva York. Era considerada la gran dama de la danza contemporánea alemana, con un estilo expresionista único que a sus comienzos provocó polémica, antes de ser reconocido mundialmente.

Después de pasar por el Metropolitan Opera de Nueva York, la coreógrafa de rostro sombrío introdujo el concepto de ‘danza-teatro’ en Alemania y el mundo entero. De esta forma impuso en el mundo del teatro un estilo de danza muy personal, basado en la exageración y la contradicción, mezclando lo inmenso con lo insignificante, tanto en los gestos de los bailarines como en los decorados.

Pina Bausch cambió el papel del bailarín y dio otra utilización a los objetos, introduciendo en el escenario esquíes, bicicletas, muros y acantilados.

Algunos la consideraban una coreógrafa única y sin igual en la dirección de sus temas predilectos, como el miedo o la guerra de los sexos, y destacaban la vitalidad artística de sus obras.

“Lo que me interesa no es tanto (saber) cómo se mueven las personas, sino lo que las emociona”, declaró en una entrevista.

Bailarines llegados de todo el mundo frecuentaron su Tanztheater en Wuppertal, Renania, que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los templos de la danza moderna mundial.

Pina Bausch era esperada a mediados de julio en Moscú, donde debía presentar su espectáculo ‘Los siete pecados capitales’ en el Festival Internacional Chejov. Por el momento no se ha decidido el futuro de esta gira. En cambio, el Tanztheater tenía previsto presentarse el martes por la noche en Wroclaw (Polonia), según su portavoz.

Asia inspiró a Bausch. En 2006 se encontraba en India con una parte de su compañía y luego presentó ‘Bamboo Blues’, una creación con los colores de India.

En Europa, sus viajes la llevaron también a Palermo, Lisboa, Budapest, Estambul. Y de París a Roma y Londres, donde generalmente presentaba sus espectáculos con el teatro lleno.

El director de cine español Pedro Almodóvar, que la invitó a trabajar en su película ‘Habla con ella’, en 2001, declaró que la coreógrafa fue para él “una revelación, una fuente constante de placer. Me provocaba emociones muy diversas y me inspiraba siempre”. “Pina me permitió que trasladara su magia al final de ‘Hable con ella’, añadió.

“Con un cigarrillo perenne en la mano, y su sonrisa indescriptible, Pina Bausch creó un antes y un después en la danza contemporánea del último cuarto del siglo pasado”, dijo Almodóvar.

Para la bailarina y coreógrafa estadounidense Carolyn Carlson, quien vive en Francia, su desaparición deja “un gran hueco en el universo”. “Era la más grande coreógrafa del mundo, una visionaria, era absolutamente única”, declaró Carlson a la AFP.

“Su talento va a hacernos falta. Tenía una vitalidad creadora inconmensurable, absolutamente necesaria para la historia de la danza”, dijo por su lado el coreógrafo francés Angelin Preljocaj.

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