Concluye restauración de capilla vaticana

Ciudad del Vaticano.- La Capilla Paulina, la última obra de arte del pintor renacentista Miguel Angel y lugar de culto privado del Papa, fue restaurada durante casi siete años por El Vaticano con un costo aproximado de 4.5 millones de dólares.

Los trabajos que regresaron la belleza y esplendor a ese espacio del Palacio Apostólico –iniciados en 2002 bajo la dirección del especialista en arte Arnold Nesselrath- fueron presentados a la prensa internacional este martes.

“El costo de la restauración fue más elevado del previsto con motivo de la extensión de las obras, pero estuvo sostenido por algunos Patronos del Arte de los Museos Vaticanos. El total fue de tres millones 250 mil euros”, dijo el cardenal Giovanni Lajolo.

El presidente de la Gobernación del Estado Papal informó que la capilla del obispo de Roma será reinaugurada por Benedicto XVI el sábado 4 de julio con la celebración de las vísperas con un grupo de cardenales de la Curia Romana.

Situada en el primer piso del Palacio Apostólico, a pocos pasos de la Capilla Sixtina, fue comisionada en 1537 por el Papa Pablo III (del cual tomó su nombre) a Antonio Sangallo y tutela los últimos frescos de Miguel Angel Buonarroti.

Entre ellos la conversión de Saulo de Tarso (san Pablo) y la crucifixión de San Pedro. Los estudios conducidos durante la restauración han permitió reconocer los últimos brochazos de ese genio florentino.

“La Capilla Paulina, aún más que la Sixtina, es lugar de identidad de la Iglesia católica. Los frescos de sus paredes –los de Miguel Angel junto a los de Lorenzo Sabatini y Federico Zuccari- relatan los episodios salientes de la vida de los santos Pedro y Pablo”, dijo Antonio Paolucci.

El director de los Museos Vaticanos calificó ese espacio de oración como el “último esfuerzo” de Miguel Angel, una especie de “testamento espiritual” del artista.

Agregó que las pinturas llegaron a 2002 consumidas en diversos puntos, cubiertas de una oscura pátina de suciedad y con retoques incongruentes. Los trabajos han sido supervisados por el Papa, quien visitó la obra el 25 de febrero pasado.

“La capilla no está destinada a las visitas de museo, será usada sólo para la celebración de la misa matutina aunque pensamos que, al inicio, habrá mayor elasticidad y serán concedidos permisos para visitas específicas”, dijo Paolo de Nicoló, regente de la Casa Pontificia.

“Jamás será un espacio al cual se acceda con el pago de un billete. El Papa claramente ha dicho que la Paulina no es un lugar museal más del Vaticano”, concluyó Paolucci.

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