Peldaño a peldaño hacia la reforma migratoria

Por
Maribel Hastings

America’s
Voice

WASHINGTON, D.C.  –  El 25 de
junio los grupos pro inmigrantes escucharon lo que esperaban: una declaración
inequívoca del presidente Barack Obama afirmando que la Casa
Blanca está totalmente comprometida con promover una reforma migratoria integral comenzando este año pese
a la falta de consenso en algunos puntos.

La declaración de Obama inicia
una carrera de relevo con el objetivo de acumular un mínimo de 218 votos en la
Cámara Baja y 60 en el Senado para
concretar la reforma.

Convencer a los legisladores que
titubean (en ambos partidos) es una tarea que va desde el nivel local en los
estados y distritos de los legisladores, hasta los pasillos del Congreso.
Conlleva movilizar a los sectores interesados que a su vez influencian a esos
legisladores, y movilizar a los votantes que tienen intereses directos o
indirectos en concretar la reforma.

También conlleva neutralizar
pronta y efectivamente a los opositores de la reforma amplia que en pasados
años prevalecieron pese a no superar en cifras a los promotores de esa reforma.

Doug Rivlin, director de
comunicaciones del Foro Nacional de Inmigración, dijo a America’s Voice que
“lo positivo es que nuestro conteo de votos nos dice que estamos
cerca” de la meta.

Repetidamente la Casa Blanca ha
dicho que requiere 20 votos republicanos en la Cámara Baja (quizá más para ir a
la segura), y 10 o más votos republicanos en el Senado.

Mientras el Congreso y la Casa
Blanca se enfrascan en la batalla por las reformas de salud y de energía, los
grupos pro inmigrantes van preparando el terreno para la lucha por la reforma
migratoria, que según los líderes del Congreso en ambas cámaras, sería la
tercera de las prioridades legislativas este año.

La campaña nacional Reforma Migratoria Pro América ya está
enfrascada en el proceso de movilizar a los diversos sectores y actores del
proceso de presión.

Habrá supervisores regionales y
directores estatales. Se seleccionarán estados clave, y dentro de los estados,
distritos clave.

“El papel de los
organizadores estatales es trabajar con los grupos locales,  integrar
coaliciones y buscar aliados donde todavía no los tengamos”, explicó
Rivlin.

Es decir, hay varios grupos de
legisladores: los que apoyan sólidamente la reforma; los que se oponen
vehementemente a la reforma y no hay forma de convencerlos; y está el sector
indeciso o renuente, que hay que convencer porque su voto puede hacer toda la
diferencia.

En total, dijo Rivlin, se
centrarán en aproximadamente 41 estados en las próximas semanas.

Los objetivos son movilizar a los
sectores interesados: laboral, sindical, empresarial, grupos religiosos,
representantes de agencias policiales.

La reunión del jueves dejó en
claro que persisten divisiones entre algunos de esos sectores. Los

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