No somos productos del azar

Un documental de Radio Santec informaba recientemente sobre el trabajo exhaustivo de uno de los más reconocidos físicos de nuestra época Hans Peter Dürrr, director del Instituto alemán de física Max-Planck hasta 1997.

Hemos querido basarnos en él para desarrollar un artículo que viene a demostrar que la materia en realidad no existe, a la vez que hay elementos no materiales que forman parte de la realidad.

Aspectos complejos y en un principio aparentemente contradictorios pero que Dürr explica de la siguiente forma: “Somos justamente un mar que por sí mismo no es material; sobre él se acumula prácticamente la materia; Esto significa que la materia es como la escoria del Espíritu”.
Para este relevante científico lo inmaterial no es lo contrario de lo material, pues tal y como el afirma todo es la respiración de Dios. Él describe la formación de lo material diciendo que partes de esa respiración se van volviendo rígidas formando así lo inerte. Sin embargo, lo esencial es siempre aquello a lo que se denomina “respiración”.

Esta respiración de Dios de la que habla Dürr nos lleva ineludiblemente a la conclusión de que ha de haber una realidad en forma de Espíritu Universal a la que podemos también llamar Dios. Por sorprendente que nos parezca, los científicos han encontrado a Dios.

Una cita literal de Dürr dice: «En el fondo no existe la materia, por lo menos no en el sentido habitual. Primariamente sólo existe una relación, que se unifica sin una base material. También podría denominarse espíritu. La materia y la energía se manifiestan sólo en un segundo plano. En el mundo cuántico subatómico no existe objeto alguno, no existe la materia, ni sustancia alguna, es decir cosas que podamos tocar y entender».

Para muchos profanos en la materia, también para muchos incrédulos, ateos, incluso agnósticos, en definitiva para cada persona, los concluyentes descubrimientos de Dürr deberían hacernos reflexionar: Ya no somos productos del azar o de la casualidad; tampoco existe un Dios lejano en un lugar concreto del cielo sino que ese gran Espíritu es la fuerza espiritual que lo traspasa todo.

El conocido Nóbel de física Max Planck ya habló de una fuerza tal que pone en vibración todas las partículas atómicas y las mantiene unidas. La existencia de un ser espiritual muy elevado era para él una conclusión de sus investigaciones y el resultado de las mismas.

Reproducimos al respecto la cita literal del afamado físico alemán:

«En mi carácter de físico, es decir como hombre que ha dedicado su vida a la sobria y fría ciencia y al servicio de la investigación de la materia, me creo a salvo de la sospecha de ser un fantasioso irresponsable.

Y así puedo decir como resultado de mi investigación acerca del átomo, lo siguiente: no existe la materia en sí. Toda la materia se origina y existe sólo por la virtud de una fuerza, la que pone en vibración las partículas de un átomo y las mantiene como el sistema solar más diminuto del átomo.

Pero como en todo el universo no hay ni una fuerza inteligente ni una fuerza eterna, debemos asumir que detrás de esta fuerza existe un espíritu consciente e inteligente. Este espíritu es el fondo primario de toda materia. No es la materia visible y perecedera lo real y verdadero, sino que lo invisible, el espíritu inmortal es lo verdadero.

Pero como no puede haber espíritu en sí, por pertenecer cada espíritu a un ser, debemos forzosamente admitir que existen seres espirituales. Ahora bien, como los seres espirituales no pueden ser por sí mismos, sino que tienen que haber sido creados, no vacilo en denominar a ese misterioso Creador tal y como lo han denominado todos los pueblos cultos de la Tierra en los pasados milenios: Dios».

Ana Sáez Ramirez
www.radio-santec.com

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