Honduras: Salida Negociada

Los recientes acontecimientos políticos en Honduras han acaparado la atención en todo el mundo. ¡Y no es para menos! Un grupo de militares y empresarios asustados y preocupados en perder sus poderes y privilegios desmedidos, recurrieron a añejas y ya anacrónicas acciones: El Golpe de Estado.

Ya el asunto no está para saber quién tuvo la culpa: si la cúpula empresarial, los militares o el presidente Mel Zelaya. Si el presidente Zelaya cometió errores, la acción de los golpistas es deplorable y condenable, pero esto le compete a los hondureños definir y aclarar internamente.

Lo más relevante a estas alturas es que muchos medios de comunicación masiva y algunos analistas políticos enemigos acérrimos de Chávez están vendiendo una réplica de la “guerra fría”.

Por un lado la derecha apostándole al tiempo para que Zelaya no vuelva a la máxima magistratura y con esto mandar el mensaje que es válido crear caos, violaciones al orden constitucional y a los derechos humanos con tal de no ceder privilegios a la clase trabajadora y al pueblo, con el ridículo pretexto que el comunismo amenaza a la región.

Por el otro, una izquierda que ha logrado la mayor victoria democrática de todos los tiempos al alinear a todos los países del continente Americano y Europeo a su favor, exigiendo el restablecimiento del orden constitucional de la República de Honduras, cosa que equivocadamente podría ser tomada por los que siembran el terror, como una victoria unilateral del satanizado Chavismo.

De quedarse Michelleti en el poder por lo que resta del período presidencial de Zelaya —aún en contra de todo el mundo— lo cual sería una demostración de torpeza y ambición desmedida, estaría poniendo en problemas a los demás países del continente.

El Golpe de Estado en Honduras es un retroceso de casi 40 años. La izquierda se daría cuenta que no hay espacios para sentarse a dialogar con la derecha en ningún país, y todo se volvería una lucha mas encarnizada de ideologías y desconfianzas que causaría una inestabilidad regional.

Ya en algunos países centroamericanos se escuchan voces amenazantes de que algunos presidentes” deberían de verse en el espejo de Zelaya”, nada más grave que los comentarios de la derecha en aras de justificar las acciones brutales cometidas en Honduras.

A estas alturas, el panorama es sombrío. La ONU y la OEA han dado un ultimátum que los golpistas en Honduras han tomado con disimulo y para colmo responden con mas represión y con restricciones a los derecho individuales.

Es decir, si hay sanciones, que las sufra el pueblo, si los expulsan de los organismos multilaterales, que lo sufra el pueblo y si se congelan los préstamos de parte de organismos financieros, que lo sufra también el pueblo. Nuevamente las acciones y decisiones políticas no van encaminadas al beneficio de las mayorías, sino a la lucha de poderes.

Todos debemos ser responsables y abogar por una solución negociada al conflicto, sin oportunismos y con una visión al futuro de evitar daños mayores a la democracia del continente. Es por eso que la solución está en manos de los organismos multilaterales, como la OEA, la ONU, la Comisión Internacional de Derechos Humanos, pero también se debe de incluir a las partes involucradas —sin amenazas ni condenas a priori— y a otros mediadores con credibilidad Internacional y separados de sesgos ideológicos.

En vista de las violaciones a los derechos humanos y a las restricciones de los derechos individuales en el hermano país y en aras de evitar consecuencias mayores, todos los actores deben moderar el tono a la situación crítica actual.

Si hay algo que debemos analizar en este Golpe de Estado, son los errores cometidos por ambas partes y en qué falló el diálogo y la concertación para no volver jamás a acciones que deben quedar en el pasado. Lo que se debe hacer es reparar el daño causado a la sociedad, a la democracia en si, y a la voluntad popular hondureña.

*El Dr. Leonel Flor

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