Alta Costura: Galliano vuelve a las raíces de la casa Christian Dior

PARIS (AFP) – John Galliano para Christian Dior rindió homenaje el lunes al fundador de la casa de moda en su desfile de alta costura para la próxima temporada otoño-invierno, concebido como “un retorno a las raíces”.

Primero el ruido de risas de jóvenes que bromean, y luego las modelos surgen, algunas a medio vestir, como saliendo precipitadamente de un cabina de pruebas: la casa Dior renunció esta vez a sus habituales desfiles espectaculares en aras de una presentación en los salones de la firma.

Pero no para economizar, aseguró el presidente de Christian Dior Couture, Sydney Toledano, sino para atestiguar un “retorno a las raíces de la alta costura”.

La colección, que da un amplio lugar a los célebres trajes sastre de talle ajustado, a las faldas amplias estilo New Look, a los bordados refinados, “es la historia de Dior”, declaró Toledano. Se trata de “recuperar ese ambiente de alta costura”, una alta costura de “debe volver a sus raíces y a sus valores”, insistió.

En el contexto actual de crisis económica, a la que no escapa el sector del lujo, “hay que hablar de Dior, de la marca, de su pericia”, agregó.

La colección es una demostración de la excelencia del trabajo de los talleres de la casa y defiende una elegancia total, a la que John Galliano aporta empero un toque sexy: sus modeles “olvidan” a menudo el cuerpo o la falda de la prenda para dejar ver un corsé, un sujetador, un portaligas o sofisticadas medias.

Una chaqueta fuchsia bordada se combina con un portaligas, zapatos y sombrero. Un paletot violeta se acompaña solamente con medias.

John Galliano juega con la ropa interior-exterior, proponiendo corsés enlazados negros o color carne, a veces lucidos sobre el vestido, combinaciones cuyo encaje sobrepasa el ruedo de la falda o enaguas de tul bordado.

La transparencia de un vestido negro de busto bordado con flores violetas deja adivinar un portaligas, la muselina de un largo vestido blanco disimula apenas un corsé.

La elegancia es mucho más recatada en la colección de Stéphane Rolland, que propuso vestidos-túnicas o largos vestidos de hombros marcados en tonalidades suaves de negro, blanco, gris perla, beige. Las prendas se adornan con dibujos geométricos en relieve o aplicaciones de cachemira que evocan mosaicos.

Gamas de grises forman como olas en vestidos cortos, los escotes estrictos de los vestidos largos se adornan con recortes. Pliegues y largas mangas transparentes les aportan suavidad.

Stéphane Rolland afirma haberse inspirado del “trabajo de las curvas, el movimiento y la distorsión” del escultor Richard Serra y del arquitecto Karim Rashid.

La colección hace hincapié en “el juego de volúmenes y de la luz”, con bordados en un solo tono de cachemira”. “Quería una colección suave y sutil”, declaró el modista.

Alexis Mabille, por su parte, sedujo con un vestuario para jóvenes gráciles: delicados vestidos rosas o celestes, transparencia, bordado, encaje guipur y chantilly, plumas de avestruz, fino vestido formado por dos cuadrados de tela ensamblados: aunque el invierno sea frío, la levedad se impone.

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