Carta al pueblo heróico de Honduras

Por Francisco Pereira*

Este momento, resultaría común sino fuera por que sabemos, que en un punto de nuestra querida Honduras, su pueblo se manifiesta y trabaja por la continuidad de los cambios que los benefician.

Al frente de esa muralla anti golpista nuestro querido y honorable presidente democráticamente electo Manuel Zelaya se esfuerza por continuar sirviendo a su pueblo, a pesar de que los fascista se empeñan que este país siga siendo un paraíso de las clases privilegiadas y los políticos corruptos e incapaces: mercenarios profesionales en golpes de estado, fieles servidores de todo lo que signifique corrupción y les permita engrandecer sus capitales.

Decir que será fácil seria mentir o ser ingenuo, será difícil, pero no imposible. Contamos con la razón histórica: La justicia social, económica y política. Sobre todo, por primera vez, sin presión de ninguna índole, toda Latinoamérica, participa en forma unida.

  Yesto no es solo los gobiernos de América latina, sino principalmente de los pueblos, que saborean aun los amargos recuerdos de los golpes militares, caracterizados, como en este caso por la represión y la mentira para imponer autoridades antipopulares y que carecen de apoyo en el pueblo, lo que los hace incapaces de alcanzar por la vía democrática y electoral el control del gobierno.

La tarea no es fácil, pero miles de brazos se alzan para representar los anhelos de millones de corazones que esperan el regreso de su presidente. Los fascistas están desesperados, por medio de sus aliados escondidos y los que no lo están intenta conseguir tiempo para prostituir la voluntad del pueblo que se mantiene defendiendo en cientos, sino miles de trincheras, sus intereses.

Darles tiempo seria facilitarles sus intenciones de imponerse por la fuerza y con la venia de los últimos cadáveres putrefacto que aun se encuentran dentro de la fuerza armada. Por otro lado, acelerar el fin de este golpe de estado es ponernos al alcance de las cobardes amenazas de los cardenales del demonio egoísta, adultero y mentiroso.

Rompieron su compromiso estos que se auto nombran ministros de Dios, que tiene un amor especial por los pobres y que dijo que es mas fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos, cuando su amor por el dinero los hace egoístas e injusto.

Escondida en una retórica con palabras sofisticadas e hipócritas, los cardenales al servicio de los poderosos amenazaron con bañar de sangre del pueblo las calles de Honduras, en su afán de seguir reteniendo sus privilegios.

Dios juzgue a estos hipócritas, pero sobre todo que el pueblo vea el servilismo y compadrazgo con los usurpadores del poder, sin que esto disminuya su fe en el Dios de amor y justicia que sabemos protege a los pueblos humildes y temerosos de El.

Este momento seria común sino fuera por su trascendencia histórica, tiene Latinoamérica, representada en el pueblo de Honduras un gran reto, hacer prevalecer sus derechos sobre el de los golpistas que aun están ebrios del recuerdo del poder que tuvieron en el pasado.

Quiero finalizar haciendo llegar al presidente Zelaya y a su heroico pueblo, del cual nunca como hasta ahora he estado tan orgullosa de tenerlos de vecino, quiero a través de ustedes manifestar las palabras que un día nosotros recibimos de otros: No estas solo en tu lucha pueblo hermano, mi pueblo y mi vanguardia están contigo.

Que Dios nos bendiga.

*Francisco Pereira es un Salvadoreño residente en Washington DC.

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