Latinas sabias, hombres blancos y el poder judicial

Por Carlos E. Loumiet
 
Dallas, TX [CapitalWirePR] – La jueza Sonia Sotomayor considera que sus experiencias como mujer y como latina le proporcionan una ventaja a la hora de llegar a cierto tipo de conclusiones. Ella lo ha declarado públicamente en varias ocasiones, más recientemente en 2001, cuando dijo en un discurso, “Me gustaría pensar que una mujer latina juiciosa, con una rica experiencia a sus espaldas, llega más a menudo a una mejor conclusión (como juez) que un hombre blanco que no ha vivido todo eso”.

Mientras esta declaración puede ser políticamente incorrecta, y usted o yo podemos o no estar de acuerdo, es difícilmente una afirmación de superioridad racial. “me gustaría pensar”, “rica experiencia”, “más a menudo” y “mejor”, no parecen ser las palabras que uno utiliza para expresar la superioridad innata.

Por otra parte, no está claro que la jueza Sotomayor se refería principalmente a sus experiencias como hispana y no como mujer. Después de todo, en varias ocasiones ha dicho lo mismo refiriéndose a sí misma como mujer, no como latina, y a los hombres en general, no a los hombres blancos. Por lo tanto, puede ser más acertado ver que sus declaraciones demuestren “su identidad como mujer” más que otra cosa.

Sin embargo, como un comentario que alude a las diferencias entre hombres y mujeres en general, la declaración parece aún más menos grave. En un país en el que libros como El cerebro del sexo y Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, que suponen ciertas diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres se convierten en bestsellers, el concepto de que las mujeres son mejores que los hombres cuando se trata de llegar a ciertas conclusiones, no es una novedad.

(Si no me creen, le pueden preguntar a mi esposa y cuatro hijas.) Por supuesto, lo contrario es también cierto: si encuestados, la mayoría de los estadounidenses estarían de acuerdo que los hombres, en general, llegan a mejores conclusiones que las mujeres.

Francamente, con la excepción de algunos profesores de Harvard, algunas feministas y los hombres machistas y, más recientemente, algunos críticos de la designación Sotomayor por motivos políticos, estas supuestas pequeñas diferencias entre los sexos no son un tema polémico.

Lo que hace que esta declaración se destaque entonces, son las referencias en el discurso que pronunció en 2001 a “sabias latinas” y “hombres blancos”. Entonces, ¿por qué la jueza Sotomayor se describió a sí misma en esta frase como “latina”, y no sólo como mujer, y por qué se refirió a “los hombres blancos”, en vez de a los hombres en general?

Vale la pena resaltar que el discurso de 2001 fue dado ante una audiencia mayoritariamente hispana en homenaje a una jueza y líder cívico latina fallecida del área de la Bahía de San Francisco, donde en la primera parte ella hace una reflexión personal sobre lo que significa ser un hispano en nuestro país. En estas circunstancias  parece comprensible que la jueza Sotomayor se describa a sí misma de una manera más específica como “latina”, en lugar de usar el término más amplio de “mujer”.

Lo que persiste es la referencia a los hombres “blancos”, más que a todos los hombres, como en sus otros discursos. Sin embargo, incluso eso es perfectamente comprensible en su contexto. La mayoría de los discursos del 2001 son acerca del lamentablemente limitado papel histórico de las mujeres y las minorías en nuestro poder judicial a través de los años y un alegato a favor de la diversidad.

Escondido en la controversia sobre las declaraciones de la jueza Sotomayor es la dolorosa verdad de que entre todas nuestras instituciones sociales importantes, el poder judicial, y en particular la Corte Suprema de Estados Unidos, han sido históricamente segregados por la raza y el género.

Lamentablemente, la propia Corte Suprema ha sido la peor en este sentido. En la historia de la Corte, han existido 110 jueces, 108 de ellos han sido hombres y 106 de ello

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