Lo bueno del golpe

Por Néstor Martínez*

La infamia que se está tejiendo en Honduras, tiene algo de bueno: ahora sabemos quienes son los golpistas y donde anidan; quienes son los que impiden el avance democrático de los pueblos, y quienes lo hunden en la miseria, el atraso y el subdesarrollo.

Empezaré con una figura que debió ser prominente al lado del pueblo, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez. Este señor, (¡Dios mío que hubiera sido el Papa!), acusa al presidente Manuel Zelaya de un futuro baño de sangre.

¡Qué manera de pasar a las páginas de la infamia! Sepa señor que usted debería de leer la historia de su país (que por golpes de Estado, el atraso y explotación de su pueblo y el caos provocado por los caciques locales amanuenses de las transnacionales se ganó el mote de República Banana), luego lea la historia de Latinoamérica, y se dará cuenta que son los golpistas los que llevaban el baño de sangre al pueblo.

Salga a la calle y vea el inicio de ese baño de sangre, ¿por qué el pueblo lo quiso? ¡No! Son gente atrasada como los golpistas y quienes los apoyan, como usted, los responsables del baño de sangre futuro.

Lo que viene después que se ahogan las libertades y se viola la Constitución, como hicieron los golpistas y han hecho siempre, es, sépalo señor dizque religioso, es una guerrilla, que es la respuesta del pueblo a las humillaciones. Insisto, lea la historia de Latinoamérica, y allí verá el futuro de Honduras, de seguir los golpistas con su necedad.

Seguiré con el ejército de Honduras. De nuevo esos malos militares nos demuestra que son simples serviles de los caprichos de la oligarquía, verdugos del pueblo, que con este tipo de ejércitos tendrá siempre una pistola en la sien, lista para deshacer todas las aspiraciones de libertad, democracia y desarrollo.

Este tipo de ejército, en una nación declarada como pobre y subdesarrollada, es simplemente el látigo que castiga al pueblo, partícipe de las maniobras de sus patrones. No es un ejército del pueblo, sino convertido en el guardián de la oligarquía atrasada.

Luego los medios de comunicación. De nuevo lanzando velos de mentiras y deformaciones a la población. Son los justificadores del golpe, los cómplices de las mentiras que, no lo duden, lleva al despertar de los pueblos.

Y finalizo en El Salvador. Los derechistas del partido Arena, se quitaron la máscara, y una vez más demuestran lo que son, prepotentes criminales, que hasta amenazan al presidente constitucional de la República de El Salvador, Mauricio Funes.

Esta derecha aún enquistada en el poder legislativo y judicial, tiene los días contados, y no hablo como ellos de muerte, sino de las próximas elecciones, en que quedarán reducidas a un simple club de recuerdos golpistas.

Asimismo, sepa esta derecha troglodita que si es necesario transformar la Constitución en El Salvador se hará, les guste o no les guste. Nada está escrito en piedra.

Otros tradicionales en estas lides son los plumíferos a sueldo derechistas, que ya están escribiendo sandeces y mentiras.

La ruda de la historia, golpistas hondureños y salvadoreños, plumíferos de ambas nacionalidades, militares y religiosos traidores al pueblo, no se puede detener. El Salvador es la mejor muestra de ello.

Néstor Martínez es Periodista/Escritor colaborador de Salvadoreños en el Mundo.

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