EEUU extradita al hombre fuerte de última dictadura militar boliviana

LA PAZ (AFP) – Estados Unidos extraditó este jueves al ex coronel Luis Arce Gómez, hombre fuerte de la última dictadura militar de Bolivia, donde le aguardan 30 años de cárcel sin derecho a indulto por delitos de lesa humanidad, que se suman a los 10 cumplidos en Miami por narcotráfico.

Arce Gómez estuvo vinculado en la década de los 80 al narcotráfico, y tuvo a su servicio al extinto criminal de guerra nazi Klaus Barbie, quien -con grado de oficial del ejército boliviano- organizó el temible grupo paramilitar “Novios de la muerte”.

El ex coronel de ejército, de 70 años, llegó expulsado este jueves de Estados Unidos –donde se le conoce como ‘ministro de la cocaína’– en una aerolínea comercial, y fue entregado a las autoridades bolivianas en medio de medidas de seguridad, constató un periodista de la AFP.

De barba blanca crecida y gorra de lana, Arce Gómez descendió con dificultad las escaleras del avión que lo trajo de Miami y fue trasladado después en una silla de ruedas hacia un vehículo policial que lo llevó a una revisión médica en el mismo aeropuerto.

Luego fue transferido a la jurisdicción de un “juez competente para que el juez disponga su traslado al penal de Chonchocoro”, en los Andes bolivianos, a 3.800 m de altitud y a unos 30 km de La Paz, donde purgará su condena, informó el viceministro de Interior, Marcos Farfán.

El operativo policial se realizó en medio del crudo frío invernal, con -3°C, dijeron funcionarios del aeropuerto de El Alto, a 12 km de La Paz.

El ex militar fue expulsado a Bolivia tras cumplir condena por narcotráfico en un penal de Miami, adonde fue enviado en 1989 por orden del entonces presidente boliviano Jaime Paz.

Arce Gómez fue puntal de la dictadura del general Luis García Meza, que gobernó con puño de hierro entre 1980 y 1981 y que también cumple condena en Chonchocoro, desde 1995.

Poco antes del golpe que impuso a García Meza, Arce Gómez -que manejaba la inteligencia de las Fuerzas Armadas- contrató a Barbie (o Klaus Altman) para organizar un grupo paramilitar de ultraderecha.

Este grupo, conocido como “Novios de la muerte”, fue eje represor de la oposición de izquierda, a la vez que tomó control del tráfico de cocaína, según investigaciones contenidas en el proceso judicial.

El presidente boliviano Evo Morales saludó este jueves la extradición del militar convicto y pidió a Washington que actúe de forma similar con el ex presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, refugiado en Estados Unidos, a quien la justicia boliviana acusa de genocidio y peculado.

Sánchez de Lozada es procesado en ausencia por la muerte de 65 personas en la represión a una rebelión popular de una semana, que desembocó en su dimisión en octubre de 2003.

En Miami, Michael Rozos, director en Florida (sur de EEUU) de la oficina de detenciones y traslado de la agencia de Inmigración estadounidense (ICE, en inglés), hizo votos porque “la deportación (de Arce Gómez) lleve justicia a las personas en Bolivia que fueron víctimas” de sus “reprensibles actos”.

Además, el gobierno estadounidense “trabajará incansablemente para identificar, arrestar y llegado el caso” sacar de Estados Unidos “a quienes cometieron crímenes contra la humanidad en el extranjero, de manera que puedan ser llevados a la justicia”, agregó.

Morales también albergó la esperanza de que el ex militar permitirá esclarecer la suerte del socialista Quiroga Santa Cruz, asesinado el día del golpe de Estado, cuyo cuerpo nunca apareció.

A Arce Gómez se le atribuye además haber ordenado el asesinato de ocho dirigentes del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) en enero de 1981, cuando se reunían en la clandestinidad.

El golpe de Estado militar del 17 de julio de 1980 desplazó a Lydia Gueiler Tejada, la única mujer en llegar a la presidencia boliviana.

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