Crisis de Honduras hace aflorar fricciones entre Washington y Caracas

CARACAS (AFP) – Ambos están de acuerdo en que Manuel Zelaya debe asumir de nuevo la presidencia de Honduras, pero la forma de lograr ese objetivo ha hecho aflorar fricciones entre el gobierno de Barack Obama y el de Hugo Chávez, pocos después de haber reinstalado a sus respectivos embajadores.

Chávez, un aliado de Zelaya en la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), ha sido desde el primer momento uno de los principales apoyos del depuesto mandatario en su intención de regresar al poder en Honduras.

A la vez, Obama se ha mostrado firme en su postura de reconocer únicamente a Zelaya como el presidente legítimo de Honduras.

Pero después de fracasar el intento de Zelaya de regresar a su país en un avión venezolano hace una semana, Chávez ha cargado la responsabilidad en la búsqueda de una solución a la crisis hondureña sobre el gobierno de Estados Unidos.

El mandatario venezolano increpó a Obama el viernes y le pidió que retire las tropas estadounidenses de la base hondureña de Palmerola, a la vez que criticó la mediación iniciada en Costa Rica con el respaldo de Washington, a la que calificó como un “error que viene del Norte”.

“¿Por qué no le retira las visas a (el presidente designado por el Congreso de Honduras, Roberto) Micheletti y a los golpistas? ¿Por qué no les congela las cuentas bancarias y las propiedades que tienen en Estados Unidos?”, clamó Chávez.

El mandatario venezolano se mostró además en desacuerdo con la mediación del presidente costaricense y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, quien dialogó en San José con Zelaya y Micheletti, y sostuvo que recibir a Micheletti abrió las puertas a nuevos golpes de Estado en la región.

“El presidente Arias tendrá que prepararse: el mes que viene a lo mejor vendrá (el mandatario guatemalteco, Alvaro) Colom derrocado a un diálogo en Costa Rica, con el aval del departamento de Estado; y mes y medio después viene el presidente (de El Salvador, Mauricio) Funes y vienen los golpistas a decir que el presidente violó la Constitución”, ironizó Chávez.

En tanto, en Estados Unidos los republicanos han criticado el respaldo ofrecido por el gobierno de Obama a Zelaya.

“Al llamar a esto un golpe y con pedidos de que sea reinstaurado Zelaya, el gobierno ahora se pone del lado de Chávez, (Evo) Morales y (Daniel) Ortega, y no del lado del pueblo hondureño”, dijo el congresista Connie Mack en referencia a los presidentes de Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Luego de años de fuertes enfrentamientos con el gobierno del ex presidente George W. Bush, que culminaron con la expulsión de embajadores en septiembre de 2008, la llegada de Obama al poder pareció abrir una nueva etapa en la relación de Venezuela y Estados Unidos.

Sonrisas y un apretón de manos entre Chávez y Obama durante la cumbre de las Américas, el pasado abril en Trinidad y Tobago, se concretaron en la restitución de sus embajadores hace apenas dos semanas, justo cuando estallaba la crisis por el golpe que depuso a Manuel Zelaya.

Pero la propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, aclaró que el deseo de Washington ha sido “bajar la temperatura” en la relación con Venezuela y señaló cuáles son las expectativas de su gobierno.

“Parte de lo que esperamos ver en los próximos meses es el reconocimiento de que se puede ser un líder fuerte con opiniones fuertes sin tratar de acumular mucho poder y tratar de silenciar a la crítica”, expresó Clinton.

La secretaria de Estado dijo también que su gobierno apuesta por una “democracia vibrante” en Venezuela y que “no haya intromisión en asuntos internos de otros países”.

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