Traumática experiencia

Por Teresa Gurza

Uno de los mayores miedos de las parejas jóvenes es perder un hijo de pocos meses por muerte repentina.

Esta muerte es actualmente en los países occidentales, la primera causa de muerte de niños de hasta un año de edad.

Quienes hayan estado cerca de unos padres que dejan a su bebé acostadito muy tranquilo y al rato que van a verlo lo encuentran muerto, saben la devastadora experiencia que eso significa.

La llamada muerte súbita del lactante, que consiste en que un bebé aparentemente sano muere mientras duerme sin que haya explicación, se ha convertido en pesadilla para padres y madres.
Sobre todo no hay tratamiento para evitarla, y porque se desconocen sus causas.

Es más frecuente cuando el bebé tiene entre dos y cuatro meses de vida; y en los meses de invierno, que es cuando se les abriga más.

Durante las últimas dos décadas en prácticamente todos los hospitales de América y de Europa, se ha estudiado el síndrome de muerte súbita; pero aún no se sabe a que obedece.

Se conocen sin embargo, varios factores calificados como de riesgo; porque que se asocian a una mayor frecuencia de niños muertos en esa forma.

Y aunque como decía arriba, no hay tratamiento que pueda evitarla; sí hay algunas medidas que pueden disminuir la probabilidad de que ocurra.

De acuerdo a estudios hechos en la Clínica Alemana de Santiago de Chile las principales son, que la madre no fume durante el embarazo ni cerca del bebé recién nacido.

Que tampoco permita que otras personas lo hagan, porque se ha visto que se triplica el riesgo de muerte súbita en niños expuestos al humo del cigarro.

Y que los bebés sean colocados boca arriba al acostarlos, ya sea de noche o para las siestas; ya que de esta forma, corren un riesgo 17 veces menor que los que duermen boca abajo.

Por eso la doctora Patricia Salinas, pediatra de Clínica Alemana, explica que es fundamental fomentar esta iniciativa; y enseñar a las mamás la mejor forma de poner a sus bebés en sus cunas.
Y capacitarlas en técnicas de primeros auxilios, para que puedan ayudar a sus niños en caso de paro cardiorrespiratorio.

Es conveniente el uso de cunas con colchones firmes y cubiertos sólo por una sábana; y cuando el niño duerme, no puede haber ahí almohadas, juguetes o ropa enrollada.

Y debe tenerse la precaución, de que los brazos y manos de los bebés queden fuera de la ropa de cama; así se ayudará, a que no se hundan ni enreden.

La pediatra aconseja que los bebés duerman en la misma habitación que los padres hasta los cuatro o seis meses de edad; porque eso favorece la vigilancia durante el sueño y la lactancia materna; pero dice que no debe ser en la misma cama.

Hay estudios que indican, que la lactancia materna pudiera ser un factor protector contra la muerte de cuna, como también se le llama.

Y esta ventaja se añade a otros beneficios que conlleva, como son la prevención de infecciones, un desarrollo adecuado del sistema nervioso, mejores despertares y el favorable contacto de piel entre madre e hijo.

Los bebés no deben abrigarse mucho para dormir, y en lo posible temperatura de la habitación debe estar entre los 20 y los 22 grados centígrados.

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