Declaraciones de Lula desatan airadas reacciones de senadores… y pizzeros

BRASILIA (AFP) – En medio de escándalos políticos que paralizan al Congreso brasileño, las declaraciones del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, acusando a los legisladores de poner a dormir las investigaciones de corrupción, desataron airadas reacciones de senadores… y de los pizzeros de Sao Paulo.

El ida y vuelta de declaraciones comenzó el miércoles, cuando reaccionando a la instalación de una comisión investigadora para la estatal petrolera Petrobrás, Lula dijo que los senadores de la oposición son buenos “pizzaiolos”, es decir “pizzeros” en portugués.

Esa expresión, típicamente brasileña, refiere a que cuando algo “acaba en pizza”, entonces “acaba en la nada”. El dicho suele utilizarse para indicar que ninguna investigación de corrupción prospera.

“La oposición grita, yo trabajo”, dijo además el presidente.

Las referencias irritaron a varios senadores, 11 de los cuales suscribieron el jueves un pedido para que el Senado exprese formalmente su repudio a estos dichos.

“Lula no puede decir eso, es una ofensa a otro Poder” del Estado, dijo el senador Cristovam Buarque, autor del pedido de censura, a la AFP.

El senador socialdemócrata Alvaro Dias, citado por la agencia de noticias del Senado, dijo que en realidad Lula “es el mayor ‘pizzaiolo’ del país”, por no haber penalizado a ninguno de sus asesores involucrados en escándalos.

El intercambio entre el Congreso y la Presidencia ocurre en un momento de grave crisis en el Parlamento brasileño, que tiene como epicentro denuncias sobre uso del dinero público y nepotismo, que apuntan sobre todo al presidente del Senado, José Sarney.

Sarney, mandatario brasileño entre 1985 y 1990, es un importante socio del gobierno. Lula le defiende, pero la oposición y parte de los aliados del Ejecutivo piden su renuncia.

Buarque reconoció que el Congreso brasileño vive una “crisis terminal de credibilidad”. “Si tuviésemos un plebiscito público, la población votaría por el cierre del Congreso”, afirmó.

Pero no fueron solo los legisladores quienes reaccionaron a la irónica declaración de Lula.

La Confederación de los Trabajadores de Turismo y Hospitalidad (Contratuh) salió en defensa de los pizzeros en Sao Paulo -que se considera la segunda ciudad en venta de pizzas en el mundo después de Nueva York- expresando en un comunicado su “consternación al tomar conocimiento de la utilización de esa profesión para atribuirle una connotación despreciativa”.

“La Contratuh y sus entidades afiliadas reiteran su indignación al pronunciamiento del excelentísimo señor Presidente”, señala la nota.

Según el diario O Globo, que recoge el testimonio de varios pizzeros, para ellos “hoy en día es una ofensa ser comparado con un senador”.

Las declaraciones de Lula dieron asimismo argumento a una curiosa protesta de un grupo de estudiantes, que el jueves por la noche intentó entregar pizzas en el Congreso reclamando la salida de Sarney.

Unos 15 manifestantes portaban camisetas con letras para formar la frase “Fuera Sarney”, y un par de ellos llevaban cajas con pizzas para entregar a los senadores.

El grupo denominó la protesta como “acto secreto popular”, en alusión a los llamados actos aprobados por el Senado sin publicación en actas, para realizar gastos polémicos, otorgar cargos a parientes y aliados -incluidos algunos del titular de la cámara- o aumentar salarios de funcionarios.

Sarney debió anular días atrás los 633 actos secretos que había aprobado, forzado por la crítica constante de la prensa hacia una crisis en la cámara alta que no para de crecer.

La situación para el presidente del Senado se complicó aún más, luego de que la policía federal hiciera público que investiga a su hijo, Fernando Sarney, por sospechas de implicación en un esquema de tráfico de influencias con empresas estatales, según la prensa local del jueves.

Para colmo, el diario Estado de Sao Paulo informó este viernes que la

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