Entre cine y teatro, Christophe Honoré dirige ‘Angelo’, de Víctor Hugo

AVIÑÓN, Francia (AFP) – Christophe Honoré es cineasta y lo demuestra en el Festival de Aviñón, donde monta hasta el 27 de julio una obra teatral muy poco representada de Victor Hugo, ‘Angelo, tirano de Padua’, en una puesta en escena que destaca más por la excelencia de sus actores que por sus efectos cinematográficos.

El director francés, de 39 años, representante de un cine romántico y autor de películas como ‘Les chansons d’amour’ o ‘La belle personne’, no podía permanecer insensible ante ese drama de amores, intrigas, traiciones, crímenes, espías y puertas escondidas.

La obra de Hugo, suerte de vodevil trágico creado en 1835, está construida alrededor de un cuarteto de personajes compuesto por el marido celoso (el tirano de Padua Angelo), la esposa (Catarina), la amante (La Tisbe), y el hombre que aman secretamente las dos mujeres (Rodolfo). Como él ama a una (Catarina) y no a la otra, la Tisbe se las arregla para contrariar los amores de la esposa con el amante, y muere después apuñalada por Rodolfo, que cree que su amada ha muerto, cuando en realidad ha sido salvada por la otra mujer, que reemplazó el veneno por un narcótico.

Christophe Honoré organiza su espectáculo en un decorado que no pretende ser realista, sino cinematográfico. Los interiores del palacio del señor de Padua, decorados con una estética Art Déco, llevan sobrepuesto un impresionante andamiaje metálico que sirve de camino de ronda a guardianes que tienen el aspecto de aventureros vagamente mafiosos.

Evidentemente, nos encontramos en el rodaje de una película cuyo guión está basado en el argumento de ‘Angelo, tirano de Padua’. El espía veneciano que viene a intrigar es un tramoyista de sonido cuyo micrófono amplifica hasta las frases más íntimas. Algunos diálogos son repetidos como si el director hubiera gritado ¡corten!

A veces, manipulada de manera evidente, la luz resalta una silueta o un rostro, o esboza un intrigante y elegante teatro de sombras.

Ese trabajo minucioso lindaría con el exceso de efectos gratuitos si el teatro de Victor Hugo no estuviera tan bien interpretado. Marcial Di Fonzo Bo compone un Angelo bufonesco, patético pero casi divertido, mientras Hervé Lassïnce encarna sobriamente a Rodolfo. Pero en el elenco predominan las mujeres: Clotilde Hesme, que debuta en el rol de amante, mujer de hablar con desparpajo, socialmente rebelde y tajante hasta el exceso, para terminar en Pietá exaltada; y Emmanuelle Devos, que compone con sorprendente veracidad el papel de esposa piadosa desgarrada entre el sentido del deber y la pasión amorosa.

El Festival de Aviñón es una de las grandes citas mundiales del espectáculo vivo contemporáneo. Este año, su 63ª edición, que se realiza del 7 hasta el 29 de julio, abrió ampliamente su programación a los cineastas, entre ellos Honoré, pero también el israelí Amos Gitaï, cuya ‘Guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas’, interpretada por Jeanne Moreau, tuvo los honores de la apertura.

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