Tener miedo, tener coraje…

Estuve en Michoacán unos días y pude percibir el miedo de muchos de sus habitantes a las bandas del crimen organizado, que llegan hasta a cobrar “protección” a empresas y negocios; y a sus enfrentamientos con militares a cualquier hora.

Tiene razón Adolfo Sánchez Rebolledo en su excelente artículo de La Jornada del jueves 16 de julio, donde al tratar este tema escribe que al miedo nadie se acostumbra…

Y al regresar de Michoacán, vi en la televisión al titular de la PGR Eduardo Medina Mora y al gobernador de Morelos Marco Antonio Adame, encabezar muy sonrientes una ceremonia en la que quemaron 700 toneladas de ropa pirateada o ingresada a México de contrabando.

Esta rarísima ceremonia sucedió apenas pocos días antes, de que el INEGI afirmara que el año pasado la desigualdad se incrementó en nuestro país en más del uno y medio por ciento.

Lo que me hace pensar que el cambio prometido por el candidato del empleo, se está expresando en ampliar la brecha entre ricos y pobres.

Y a preguntarme como es posible que en plena época de crisis con el desempleo en ascenso, el narco hasta en la sopa, y el precio de la ropa por las nubes, el presidente Calderón se haya atrevido a autorizar la destrucción pública y publicitada de prendas nuevas y usadas que podían servir de abrigo a cientos de miles de mexicanos.

Comprendo que no se permita su venta, ya que se dice que entró de fayuca o fue pirateada; pero de eso a quemarla en hornos de una empresa cementera, hay una diferencia abismante.

Diferencia que tal vez sea semejante, a lo poco que les importan los pobres a los funcionarios de la presente administración.

Y no pueden fingir demencia ya que saben más que nadie, que el año pasado el nivel de vida de la mayoría de los mexicanos bajó porque cayeron sus entradas y por tanto sus gastos.

Tampoco ignoran que durante los tres años que han gobernado, se anuló lo poco que se había logrado en el 2006 respecto a la distribución equitativa de la riqueza.

Y no lo digo yo, sino la Encuesta Nacional de Ingreso y Gastos de los Hogares, hecha por el INEGI.

Esta encuesta indica que las cifras económicas de la desigualdad regresaron a como estaban en el 2004; y que ahora el 60 por ciento de la población más pobre posee alrededor del 26 y medio por ciento de los ingresos totales del país; mientras que el 10 por ciento de los mexicanos más ricos concentran más del 36 por ciento de la riqueza.

El INEGI afirma también, que entre el 2006 y el 2008 el grupo de mexicanos más pobres fue el más afectado en sus ingresos; en tanto que los más ricos, no sufrieron prácticamente cambio alguno; y que fue en comer en donde más gastaron las familias con menos recursos.

Y es que para ropa, diversión y educación no les quedó.

Los expertos piensan que el balance de este 2009 será peor; porque a la crisis se suma la caída en las remesas, dinero que muchas veces constituye el grueso de las entradas de esos grupos familiares.

Con estos datos se entiende aún menos, que el gobierno queme de la manera más tonta 700 toneladas de ropa. Supongo el tremendo coraje que a muchos habrá dado esa quemazón absurda, de cosas necesarias para sus hijos.

Y les confieso que por primera vez me da gusto que esos pobres, no lean periódicos; porque su coraje se hubiera incrementado al enterarse de lo afirmado el pasado viernes 17, en la columna Bajo Reserva de El Universal.

Se dice ahí, que ese mismo día los 206 diputados federales panistas se fueron de vacaciones con todo y familia, a un exclusivo hotel de lujo en la Riviera Maya.

Ese fue el regalo de despedida que los angelitos se dieron por los tres años que pasaron cobrando más de 200 mil pesos mensuales cada uno; eso sin contar gastos, pasajes, viajes, viáticos, secretarias, médicos y demás.

Aguas… porque si no se puede vivir con miedo; tampoco puede vivirse con coraje.

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