Atesora Vaticano roca lunar 40 años después del Apolo XI

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- Entre los tesoros más valiosos que El Vaticano preserva figura una roca del suelo lunar, una preciada pieza que Estados Unidos regaló al Papa Pablo VI y que hoy destaca a 40 años de la llegada del Apolo XI a la Luna. La roca de suelo lunar no se encuentra en el Museo Vaticano, uno de los más famosos del mundo por contener la Capilla Sixtina, sino en una colección privada propiedad del observatorio de la Sede Apostólica.

La Specola Vaticana (es su histórico nombre) custodia en su interior un laboratorio donde se realizan experimentos sobre asteroides y un “museo de los meteoritos” donde sólo pueden acceder algunos afortunados. La colección papal de aerolitos comenzó en 1935 gracias a la donación de numerosas piezas de parte de la esposa del marqués Adriano Carlo de Mouroy, quien pasó su vida recolectando objetos espaciales.

Tras una vitrina se preservan, encerrados en rocas y metales, algunos de los secretos del universo. Un lugar especial tiene el trozo lunar colocado dentro de una bola transparente de plástico sobre un soporte de madera. En la misma base se encuentra una pequeña bandera del Vaticano, de colores amarillo y blanco, que ondeó en la Luna junto a las insignias de diversos países del mundo. Un regalo del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, al Papa.

Pablo VI siguió personalmente desde la sede de la Specola Vaticana en Castelgandolfo, al sur de Roma, la expedición del Apolo XI que aquél 20 de julio de 1969 logró pisar la superficie de la Luna.

De hecho el telescopio que permitió al pontífice observar la hazaña de los astronautas estadounidenses Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins aún existe sobre la terraza del Palacio Apostólico, residencia de verano de los pontífices. En la actualidad está en desuso, ya sea por la contaminación visual de las ciudades aledañas que impide a los astrónomos observar un cielo limpio, así como por su antigüedad.

El obispo de Roma fue uno de los más entusiastas impulsores de aquél “fantástico vuelo” desde su preparación y desarrollo, hasta el “regreso triunfal de los astronautas”, recordó el portavoz del Vaticano Federico Lombardi.

“El Papa Giovanni Battista Montini, después del Angelus del 20 de julio aseguró que era un día grande, un día histórico para la humanidad”, añadió el sacerdote en una editorial del Centro Televisivo Vaticano. “Sorprende -agregó- la participación humana y espiritual del Papa en la gran empresa, su admiración por el ingenio y el valor del hombre”.

Como testimonio de aquella proeza la roca de la Luna permanece en la Specola Vaticana junto a unas mil 200 piezas de meteoritos y más de 22 mil libros sobre astronomía, entre ellos escritos de Copérnico, Galileo o Newton.

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